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23 mayo 2014

Maestro Llakaria: Gran Vidente - Medium Competente

Hace unos días que no escribo y no es porque ya haya tirado la toalla, ni mucho menos, que vais a tener Lamb para rato. Es porque a pesar de que una hace un último esfuerzo para acabar la carrera y se dice, no voy a volver a estudiar en toda mi vida, apenas un año después, el Ayuntamiento de Pamplona saca una convocatoria para trabajadores sociales y no queda otra que volver a retomar los libros, desempolvar las coderas y sentarse en el sofá/cama/terraza/delante del escritorio/delante de la mesa de la cocina/debajo de un pino... para intentar aprenderse un montón de cosas y hacer una actuación digna. Para el que le interese (saberlo, no apuntarse, porque ya es tarde), la convocatoria es para crear una lista de trabajadores sociales que puedan cubrir las bajas, vacaciones de los ahora contratados. Sólo nos hemos presentado 700 personas, así que veo futuro. O quizás debiera de consultarlo con el Maestro Llakaria - Gran vidente medium competente. 

Esta mañana he llegado a casa, he abierto el buzón, -que no sé qué espero encontrar, a parte de facturas o cartas del banco, pero me hace una ilusión enorme mirarlo cada día- y me he encontrado con el papelito de la foto inferior. 


Os pido perdón por la calidad horrenda de la foto, pero es que está hecha con el móvil y odio las pantallas táctiles, más que nada porque no se llevan nada bien con mis huellas dactilares y o no me abre las pantallas o me abre todas a la vez y me lleva a un estado de desesperación horripilante. El caso es que cuando mi antiguo y maravilloso Nokia C6 con teclado extraíble murió, empecé a buscar uno con teclado de toda la vida en vez de táctil y sólo encontré (que tuviera un módico precio) un Samsung que cumple su labor a la perfección salvo por la pequeña pega de que tiene una cámara, sin flash, de 2 Mpx. Sí, habéis leído bien, así que no pidáis más. 

Pero volvamos al mini folleto. No se puede decir más en menos espacio. 

Especialista en el retorno inmediato de la persona querida, quitar mal de ojo y protección, cualquier problema de pareja, salud, los concursos, mejorar en el deporte, los negocios, impotencia sexual, problemas judiciales, familiares, de trabajo, exámenes, atracción de clientes para vendedores, protección contra todos los miedos, accidentes de la vida, ayuda a dejar el trabajo, alcohol y drogas de forma inmediata. 
Primero de todo, este señor no es gran vidente medium competente, ¡¡es el señor de los milagros!! Lo mismo vale para un roto que para un descosido. Y si eso fuera poco lo hace en 72 horas. No sólo hace milagros sino que además es más rápido que Usain Bolt. Pero a ver, a ver, me puedo creer que me ayude a dejar las drogas en 72 horas, que me arregle la impotencia sexual en 72 horas e incluso que me haga ser más ágil que una gacela y ganar la medalla de oro en las Olimpiadas en 72 horas, pero ¿arreglar problemas judiciales en 72 horas? ¡Ja, eso no se lo cree ni él! ¡Eso en este país pertenece a la ciencia ficción! Ahí la ha pifiado. 

Así que después de meternos esa trola cómo vamos a creernos que hace un "trabajo serio, con garantía y confianza". ¡No, hombre, nooo!

Ahora que, hay un par de cosas que no se le pueden negar al Maestro Llakaria. Por un lado que es trabajador de narices, porque eso de estar disponible los 365 días del año durante 14 horas al día... ¿Y todavía hay problemas en España? No hay esperanza, entonces. Empiezo a pensar que este señor debe de tener una vocación increíble. Eso o tiene problemas económicos y necesita trabajar tropecientas horas al día. ¿Será que puede que arreglar los problemas de los demás, pero no lo suyos? Mal fario.  

Y, por otro, que avaricioso no parece ser, porque con eso de "pagar después de resultados" rico no se puede hacer. Y confiado también, porque no serán ni uno ni dos a los que arregle sus problemas y luego no le paguen. Me gustaría saber qué tasa de éxito tiene. Él dice el 100%, pero no sé yo, eso no lo consigue ni Rafa Nadal y eso que es mucho Rafa. 

Eso sí, a pesar de que está redactado bastante mal, no tiene ni una sola falta de ortografía. ¡Ole Maestro!

09 diciembre 2013

El placer de la lectura: ¿pasión u obsesión?

Hace unos meses abandoné el blog porque no me apetecía seguir escribiendo. No es que no se me ocurrieran cosas que contar, no es que no echara de menos hacerlo, no es que dejara de escribir, es que no tenía ganas de escribir de cosas personales. Y por personales no me refiero sólo a lo que me pasaba a mí, sino a lo que pasaba por mi cabeza, así que empecé a escribir sobre lo que leía. Antes ya lo había hecho con mis lecturas de cada mes, pero cuanto más escribía sobre lo que leía más quería leer y más quería escribir, y por alguna razón lo hice en facebook, esperando que alguien me parara o me alentara o me comentara o hiciera patente que estaba ahí, cosa que echo de menos en este blog, que no sé si alguien lee pero que casi nadie comenta. 

Desde hace un par de semanas estoy actualizando el blog, comenzando por volcar todo lo que escribí en facebook, sobre qué me pareció tal o cual libro. Son unos cuantos, así que si no os gusta el tema tened un poco de paciencia porque noto que, poco a poco, vuelve Lamb. La que piensa tonterías y las suelta, la que es capaz de hacer broma de situaciones absurdas, la que se enfrenta al "vuelva usted mañana" y se queja. 

Mientras esa Lamb acaba de llegar escribo sobre la lectura y sobre ciertos temas que van asociados y con los cuales yo tengo más que mis dudas sobre su corrección. La tele es mala, atonta los sentidos, te fríe el cerebro y te estropea la vista, es para paletos e incultos que se tragan cualquier cosa que echan. No pasa nada con ver un poquito la tele cada día, pero eso de estar cuatro horas delante de la caja tonta no sólo te embrutece sino que te engorda, que claro te sientas en el sillón con una cerveza o una soda en la mano y chucherías en la otra y te dedicas a perder el tiempo. ¡Sal y vive tu vida, en vez de vivir a través de la de los demás!

Leer es bueno, te expande la mente, te hace soñar, te culturiza. No pasa nada por disfrutar de unas horas de lectura al día. No pasa nada por olvidarte del mundo real durante unas horas y recluirte en ese mundo ficticio que te presenta el libro. No pasa nada por estar sentado o tumbado leyendo; el ejercicio que no hace el cuerpo lo hace la mente. Leer es bueno. Y no hacen falta razones para leer, pero si necesitas alguna ahí van 33. 

Estoy haciendo de abogada del diablo, porque no tengo tele en casa y leo mucho.

Leo y leo y leo, y en un momento determinado empiezo a pensar que me he convertido en una adicta. Cada página que devoro me llena de una energía desconocida y cuando acabo el libro me quedo vacía, desapasionada, perdida y la única forma de huir de esa horrible sensación es abriendo un nuevo libro y empezar, de nuevo, con ese círculo dañino. 

Leer me culturiza, mi vocabulario mejora, mi ortografía mejora, mis conocimientos sobre distintos temas aumentan. Leer me entretiene, a veces paso horas pegadas a sus páginas (no estoy en contra del e-book, pero yo sigo fiel al libro de papel) sin darme cuenta de que no he comido, de que ha anochecido o, en el peor de los casos, de que ya ha amanecido. Leer me evade. Leo sobre investigaciones policiales, sobre vidas marcadas por guerras, por secretos, por descubrimientos y me olvido de mi realidad rutinaria. Me olvido tanto que cuando vuelvo mi vista a esa cotidianidad es un poquito más fea que antes, un poquito más desabrida. Leer me hace sentirme acompañada. Los personajes de las novelas sufren conmigo, disfrutan conmigo, piensan conmigo, sienten conmigo, o más bien yo con ellos, y a veces se meten tanto debajo de mi piel, de mi corazón y de mi cabeza que cuando el libro acaba me siento en el más absoluto de los abandonos. Porque sé que ya no volverán, que no hay más que eso, que yo sigo viviendo y caminando hacia delante y ellos pararon y lo único que se me ocurre para desembarazarme de esa tristeza es buscar a otros "compañeros de viaje" en otras historias, sabiendo que todo se repetirá una y otra vez. 

No critico la lectura. No desincentivo que la gente lea, lo que sea, periódicos, cómics, ensayos, novelas... Porque yo no podría vivir sin hacerlo, pero a mí se me han ido las cosas de las manos. Hace tiempo que me he dado cuenta y mi propuesta de nuevo año será leer menos y mejor. No mejores libros, sino con mejor actitud, sabiendo hasta dónde puedo dejarme arrastrar por las historias, por los personajes. Sabiendo que no es malo un rato de evasión pero que no puede convertirse en mi día a día. Yo leo por la misma razón que otros ven la tele. Porque necesito encontrar esa dosis de relevancia, de interés que no encuentro en mi vida diaria. Pero el problema no es mi vida. El problema soy yo y los libros sólo elevan las expectativas más y más alto. Si no lo paro ahora, dejaré de disfrutar mi realidad. Y eso me da miedo. 

Nada es malo si se hace con moderación, incluso ver la tele. Nada es bueno si se hace sin medida, incluso leer. Escribir mejora las cosas. Escribir sobre la novela, sobre lo que me ha hecho pensar, lo que me ha hecho sentir, pone las cosas un poquito en perspectiva, por eso, aunque a veces me parece que meto un rollo con tanta crítica y tanto libro, no puedo dejar de hacerlo y así, piedra a piedra, voy creando mi camino de baldosas amarillas que me permita volver de la tierra de Oz.

02 noviembre 2013

Ven te invita a pensar

Ven de la escritora danesa Janne Teller. Otro librito corto con letra grande y espaciada. Nada que ver con el anterior. Esta vez la contraportada sí que me dio lo que prometía. 
Una noche de invierno, mientra la nieve cae sobre la ciudad, un editor revisa una novela que está a punto de mandar a imprenta. Se trata de un libro, de un autor importante, que se convertirá en un best seller. Cuando una antigua conocida aparece en su oficina para contarle que el libro está basado en un hecho real del que fue víctima durante su estancia en África como delegada de las Naciones Unidas, el editor se enfrenta a un dilema: ¿Debe publicar la novela y asumir las funestas consecuencias personales y políticas que tendría hacerlo?¿O debe resignarse a anular el lanzamiento millonario?
La historia, contada en tercera persona, se va mezclando con un discurso que el editor está escribiendo para una conferencia sobre arte y ética. A medida que va planteando preguntas y desarrollando sus argumentos, pedazos de su vida le vienen a la mente que le hacen duda de todo lo que piensa y escribe. 

El arte hace el mundo un lugar más valioso para la vida. 
¿Es una calumnia crear un personaje de ficción identificable con una persona real y atribuirle características o sucesos que no son verdaderos?
Lo que los otros nos hacen no sirve de pretexto para lo que podamos hacer nosotros a los demás. Uno cuenta con un único sistema de valores, con unos actos individuales, para juzgar su propia vida. 
El artista tiene responsabilidad para con sus semejantes. Como persona [...] ¿Cuál es la cuota de responsabilidad del receptor? ¿Y del intermediario?
¿Es el artista un depredador capitalista que convierte el entorno en un esclavo inconsciente, aliado de sus creaciones? ¿Al igual que una sanguijuela chupa sus historias de la venas de los demás? ¿Y obtiene su beneficio añadido que su entorno ha sacado de merecidas experiencias vitales? ¿Es necesario eso? ¿Adonde ha ido a parar la imaginación?
No leáis el libro esperando una respuesta a todas estas preguntas. Yo creo que todos tenemos nuestras propias respuestas, pero hacía falta que alguien planteara las preguntas. 

La autora tiene otro libro aún más laureado Nada que también está en la Biblioteca. Ya os contaré qué tal en cuanto lo lea. 

01 julio 2013

Derecho a quejarse

Esta mañana ha venido, al centro donde trabajo, un chico de Iberdrola para dejarnos un papelito que dice lo siguiente:

Trabajamos para mejorar


Para seguir mejorando la calidad de nuestro servicio estamos trabajando en nuestras instalaciones. Por este motivo, nos vemos obligados a interrumpir temporalmente el suministro eléctrico. Si el trabajo finalizara antes de la hora indicada, restableceremos el servicio de forma inmediata y sin previo aviso. 

Sentimos las molestias. 


El día 04 de julio de 2013

De 08:00  13:00 horas.

¿El jueves de 08:00 a 13:00 hrs. sin luz? No puede ser, ¿cómo vamos a trabajar? Sin ordenador, sin luz, sin teléfono. Leo otra vez el papel de marras: "nos vemos obligados a interrumpir temporalmente..." No digo que no, pero ¿os veis obligados a interrumpir el suministro eléctrico durante la mañana?, ¿no puede ser de 2 a 6 de la madrugada, cuando la gente está durmiendo y todos los pequeños comercios del barrio cerrados?

Llamo a Iberdrola Navarra y me remiten a un 902 de averías. Una señorita no muy simpática, para qué mentirnos, me confirma que cortarán la luz; a lo que yo le digo, pues me gustaría poner una reclamación, porque alguien se tiene que responsabilizar de las pérdidas económicas que nos ocasiona estar toda la mañana sin poder trabajar. Respuesta de Miss Simpatía: "Los cortes programados no admiten reclamaciones. Hemos pedido todos los permisos al Ayuntamiento y al Gobierno de Navarra, así que todo está en orden". 

¡Disculpe? ¿Cómo que no admiten reclamaciones? No le digo yo que no tenga usted todos los permisos (lo que, por cierto, tal y como están ahora mismo las cosas en las altas esferas, le doy tanto crédito como si le hubiera pedido permiso al perro del vecino, francamente), pero también es verdad que si el corte no es urgente, y si es verdad que están ustedes trabajando para mejorar, podrían hacerlo en un horario menos gravoso para los comercios y el ciudadano. "Lo siento pero así está establecido". Ya, ya, pero quiero poner una reclamación, al menos para que conste mi descontento. "Ya le he dicho que los cortes programados no admiten reclamaciones". Gracias y buenos días y he colgado. Porque era eso o mentarle a todos sus ancestros y yo sé que ella no tiene la culpa (del mensaje, no del tono ni de la actitud, desde luego, que de eso sí que la tiene) y además estoy intentando mantener mi actitud zen en equilibrio.   

Nos suben el precio de la luz cuando les da la gana, nos cortan el servicio cuando les da la gana y el ciudadano de a pie lo único que puede hacer es quejarse, aunque sepa que su queja no llega a ninguna parte. Bueno, ahora ya ni eso. No admite reclamaciones. 

Me ha venido a la mente el discurso de William Wallace al ejército escocés antes de atacar a los ingleses: "Podrán quitarnos la vida, pero jamás nos quitarán la libertad". Ya, ya William, eso lo dices porque no te has topado con Iberdrola y toda esa calaña. Hemos llegado a un punto en que nos quitan el trabajo, los ingresos, el servicio, los derechos, las ilusiones, las oportunidades, la paciencia, las fuerzas y cuando pensé que ya no podían quitarnos nada más, nos quitan la voz y el derecho a quejarnos. 

Pues una cosa les quiero decir: no sigan quitándonos cosas con tanta alegría, porque el día que ya no tengamos nada más que perder ya no podréis controlarnos. Ese día nos levantaremos todos a reclamar lo que nos habéis robado y nos corresponde. Porque lo que nos estáis quitando no son privilegios, son derechos ganados con el esfuerzo de mucha gente durante muchos años. Nos estáis quitando lo que es nuestro y eso es robar. Podéis camuflarlo con leyes sacadas de la chistera mágica, de permisos pedidos al último mono del zoo o con lo que os venga en gana, pero esto que estáis haciendo es un atraco a mano armada y en cualquier sociedad democrática, con un sistema legítimo, lo mínimo que el ciudadano de a pie puede exigir son mecanismos de reclamación, de queja y de reparación de la vulneración de sus derechos. Cuando eso no pasa como en este país, entramos en el club de las repúblicas bananeras que con tantas ínfulas criticamos. He dicho. 



27 junio 2013

Ya soy trabajadora social ¿Y ahora qué?

Con gran orgullo y satisfacción puedo decir que ya soy Diplomada en Trabajo Social por la UNED. Hoy me han dado las dos notas que me faltaban y la verdad es que si me dan un año más lo saco hasta con nota, fijaos lo que os digo. Han sido toda una sorpresa las calificaciones que he obtenido, para qué negarlo. 

Largo camino he recorrido hasta llegar aquí. Comencé en octubre de 2005, cuando me di cuenta de que necesitaba aportar algo más a la sociedad que lo que hacía hasta entonces. Poco después pedía la beca para ir a Chile, me la dieron, estuve allí dos años, dejé los estudios aparcados (ahora bien, optimismo no me faltó, pues me  matriculé en varias asignaturas y me llevé todos los libros a Santiago, pagando el consiguiente exceso de peso tanto a la ida como a la vuelta, para no hacer nada). Volví a España, retomé la carrera, encontré trabajo, me apunté a un máster, dejé el trabajo pero seguí con el máster y la carrera. Acabé el máster, encontré otra vez trabajo y me dieron otra beca, esta vez para ir a Ecuador, por un año. Seguí siendo optimista, porque volví a matricularme y a llevar los libros y pagar exceso de equipaje para volver a no hacer nada. Retorné a España en 2011 y ahí me lo tomé en serio. Hasta hoy, que he terminado. Y no me lo creo. Y miro y remiro las notas, a ver si no me he equivocado. Y miro y remiro el expediente, a ver si no me he olvidado de ninguna asignatura. No, todo correcto. Así que ¡¡¡¡HE TERMINADO!!!!

Ocho años de periplo. Ocho años donde no siempre estuve estudiando, pero siempre tuve los estudios en mente. Comencé con 27 años, he terminado con 35 y en medio de una crisis económica y social que hace que la presencia del trabajador social sea más necesaria que nunca, pero menos solicitada que nunca. Así que ¿ahora qué?

Estuve leyendo los foros de la UNED y muchos de los que habían terminado (tardando más o menos lo mismo que yo) manifestaban la misma sensación. Por un lado, alivio por haber finalizado, por no estar pendiente de libros, estudio, exámenes, trabajos, por dejar ya de pagar (excepto las tasas del título). Y, por otro, un vacío interior por haberse acabado algo que llevaba tanto tiempo dentro de uno, por no saber qué pasará a continuación. Porque, ¿quién me va a contratar con 35 años de trabajadora social si acabo de terminar la carrera?

Pero no es momento de angustiarse. Es momento de estar alegre y satisfecha y orgullosa de no haber abandonado por el camino, y de haber podido compaginar el estudio con el trabajo, con otros estudios, con mi vida. Orgullosa de la constancia que he tenido y que intento extrapolar a este blog. Orgullosa de demostrarme que soy capaz de conseguir lo que quiero. Y ahora a mirar hacia delante. A marcarme otra meta, otro objetivo, a luchar por algo más. Porque, ¿qué es la vida sin nada por lo que luchar?

Es el momento de paladear esas tres palabras que me suenan tan propias y ajenas a la vez. Hasta que me las crea. Soy Trabajadora Social. 

18 junio 2013

Hablemos de besos - Primera parte

Esta mañana estaba en el hipermercado, haciendo la compra, cuando empecé a pensar en besos. En lo importantes que son en nuestra sociedad, en las emociones que te provoca darlos y recibirlos, en los diferentes tipos según quién y dónde te los den, etc. Y me dije: Lamb, a lo mejor puedes escribir sobre eso. Dicho y hecho. 

Caminando por la frutería comencé a pensar en el primer tipo de beso. 

1.- El de saludo.

Vamos, los típicos besos en la mejilla que se dan o que se reciben cuando conoces a alguien o cuando te encuentras con un/a amigo/a. En España se dan dos, uno en cada mejilla. En Francia tres. En América Latina uno. En Rusia pueden llegar a darse hasta seis en la mejilla o uno en la boca (uno de los más famosos es el del presidente ruso Breznev y el primer ministro de Alemania Oriental Honecker) y así suma y sigue. 

Pero centrémonos en España que es lo que más y mejor conozco. ¿Dos besos en la mejilla? Humm, sí, pero no. Normalmente es mejilla contra mejilla, no labios contra mejilla (cuando alguien te da uno de estos últimos queda muy raro y más si es húmedo), cuando no es aire contra aire, en plan niñas pijas de Beverly Hills. Y habitualmente es primero a la izquierda y luego a la derecha. Cuando alguien cambia el orden de los factores sí altera el producto, porque se dan situaciones embarazosas del tipo beso en los morros porque los dos fuimos al mismo lado, lo que según con quien puede ser muy placentero y deseado, pero la mayoría de las veces no. 

Normalmente son besos inaudibles, salvo si te los da tu abuela, alguna tía de más de 75 años o tu madre cuando te hace mimos, que entonces son sonoros. Qué digo sonoros. Son rompetímpanos. Se ha sabido, incluso, de casos en los que este tipo de beso ha provocado tínnitus al receptor del beso.


Por la zona del pescado me vino a la mente el segundo tipo. 

2.- El de protección. 

Es el beso en la frente; el que te daban tus padres cuando estabas enfermo/a (si bien es verdad, muchas veces para comprobar si tenías o no fiebre). O el que te da tu pareja cuando te está intentando consolar. Son besos castos, sin sonido, en el centro de la frente y normalmente pausados, del estilo apoyo mis labios en tu frente durante unos segundos. Es un beso paternalista/maternalista.

Existen un par de variantes de significado a este beso. Está el  de en medio de la frente, o en la cabeza, de pareja abrazada y uno de los miembros más alto que el otro, haciendo que sus labios queden a la altura de la frente del otro. Me da un arranque de ternura y ¡hala! ¡Muuuuuuac! Y está el beso, también de arranque de ternura, pero esta vez en la sien. En la sien porque la posición en la que se está (normalmente uno sentado dando la espalda al otro), no permite mucho juego más de buenas a primeras. 


Por la sección de las conservas me acordé del tercero. 

3.- El de la distancia. 

También llamado beso al aire. Siempre es de despedida, si no no tiene sentido, y consiste en lanzar el beso a la persona que quieres que lo reciba, cuando está demasiado lejos como para poder dárselo físicamente. Aquí hay dos tipos. Uno que es el de beso en la mano y luego rotación de muñeca para ejecutar el saludo. Y otro, que me parece una cursilada supina y que a no ser que esté haciendo el idiota o borracha como una cuba yo no me presto a hacerlo jamás, que es el beso en la mano y el soplo para que llegue a la otra persona. La cursilería alcanza cotas preocupantes si la otra persona hace el amago de cogerlo con su mano. ¡Como escarpias se me ponen los pelos sólo de escribirlo!


Por el pasillo del desayuno reflexioné sobre el cuarto. 

4.- El alternativo. 

Este es un beso, con algunas variantes, que yo no sé si la gente lo usa o no, pero que yo sí lo hacía con mis sobrinos, sobre todo cuando eran más pequeños. Aquí entra el beso de mariposa, que es acercar los ojos a su mejilla y abrir y cerrar rápidamente los párpados para que tus pestañas le acaricien como alas de mariposa (descripción empalagosa pero resultado gracioso). También el beso de esquimal, de todos conocido que es el frotar una nariz contra otra en sentido horizontal. Se puede hacer en dos situaciones. En plan, hacer el tonto con niños o bien gesto cariñoso con la pareja que suele derivar en otro tipo de beso más profundo. El tercer tipo es el de la vaca mimosa. Y éste sólo se consiente hacer y recibir cuando la confianza es total. Es el lengüetazo en la mejilla, que puede ser gracioso o puede ser asqueroso (o incluso las dos cosas a la vez). 


En la zona de parafarmacia pensé en el beso romántico, o de pareja (a veces sinónimo, a veces no), pero aquí las variables son tantas que mejor lo dejo para una segunda parte y así me explayo.

14 junio 2013

Rituales académicos u otra forma elegante de llamar a las manías de antes y después del examen

Ahora que he terminado los exámenes de la UNED voy a hablar de una cosa que hago en esta época, y que tras reflexionarla me ha parecido curiosa. Pero antes un resumen informativo, que hace tiempo que no escribo nada demasiado personal en el blog, sobre cómo me está yendo la vida académicamente hablando. 

El año pasado se me fue un poco la mano matriculándome de seis asignaturas de trabajo social. Hice un gran esfuerzo y bastantes malabares para compaginarlas con el trabajo y el inglés y las aprobé todas. Ahora, eso sí, con un desgaste mental bastante interesante. El caso es que me quedaban tres asignaturas para finalizar la carrera. Una la hice en febrero: Políticas Sociales, la cual aprobé. Y dos he hecho en junio: Derecho del trabajo y el Prácticum. Esta última, por cierto, la he disfrutado muchísimo, porque me ha permitido hacer prácticas en una unidad de barrio, y ver in situ cuál es el trabajo del trabajador social institucional. De estas aún no sé la nota y aún creo que tardará un par de semanas en salir. Las espero como agua de mayo como os podéis imaginar. 

Bueno, el caso es que durante la época de exámenes sigo una serie de rituales (y eso que no soy nada supersticiosa), que me ayudan a sentirme más cómoda, más segura y más relajada. Algunos tienen su lógica, pero otros son como los que hace Rafa Nadal cuando practica su saque. Una serie de actos movidos por la costumbre que me ayudan a confiar más en mí y a sentirme más concentrada. Eso o sí que soy supersticiosa.

1.- Nunca pongo música en el coche.

La sede de la UNED de Pamplona está justo al otro lado de la ciudad de donde yo vivo, así que cada vez que tengo un examen tengo que ir en coche. Yo siempre escucho música en el coche. Siempre tengo un CD de canciones varias que se enciende cuando lo arranco y se apaga cuando lo paro. Bueno, los días que tengo examen apago la radiocd. La razón es que tengo una mente muy "espóngica" (y esponjosa, ya que estamos). O lo que es lo mismo, lo que oigo lo retengo y lo repito. Así que si oigo una canción de camino al examen, lo más seguro es que durante el examen esté pensado más en tararear o cantar la canción que en lo que tengo que poner. O sea, que fuera música.

2.- Nunca llevo ni apuntes ni libros al examen.

Hay mucha gente que llega media o una hora antes del examen y se pone como loca a repasar. Yo eso lo hacía antes, cuando no llevaba bien preparada la materia. Pero la edad, y sobre todo, la práctica a la hora de hacer exámenes, me ha hecho cambiar de estrategia. Lo que no me sé no lo voy a aprender en la media hora antes de que comience el examen. Y revisar los apuntes, o el libro, sólo me sirven para sentirme más insegura sobre lo que me sé y lo que no me sé (normalmente para recordarme todo lo que no me sé o lo que no me acuerdo). Así que nada de apuntes. 

3.- Siempre llevo al menos 5 bolígrafos.

Un bolígrafo es normal porque con algo tienes que escribir, digo yo. Dos, si son del mismo color, se podría llamar precaución, por si acaso te falla el primer bolígrafo, pero ¿cinco? Cinco ya es una manía rayana la obsesión. Porque, al fin y al cabo, nunca uso más de dos bolígrafos. Y aquí entraría una submanía de la manía. La de escribir un pequeño esquema de lo que voy a decir a sucio con un bolígrafo y el desarrollo final con otro. No me preguntéis por qué porque no le encuentro sentido, simplemente lo hago. 

4.- Siempre llevo el reloj de bolsillo.

Éste es el ritual que hago cuando llego a mi silla del examen y antes de leer nada. Pongo encima de la mesa mis cinco bolígrafos, mi carnet de la UNED, las gafas si las llevo y el reloj. Aquí tengo que matizar que yo no tengo reloj de muñeca, sino que tengo uno que llevo en el bolsillo. Así, a priori no parece un ritual-manía, sino algo normal lo de llevar un reloj a un examen para poder revisar el tiempo que te queda. Pero lo incomprensible del hecho es: Uno, que en todas las aulas de exámenes hay un reloj más grande que el de la Puerta del Sol, por lo que aunque esté en la última fila y no lleve las gafas vería la hora. Dos, que nunca miro la hora en mi reloj de bolsillo. Por alguna razón me da tranquilidad tener ahí el reloj, como si pudiera controlar el tiempo. 

5.- Nunca miro si han salido las notas hasta al menos 3 semanas después de los exámenes.

En la UNED las notas salen entre 3 y 5 semanas después de haber hecho el examen (un par más si lo hiciste en la primera semana) y sé que hay gente que desde el primer día se mete, de forma obsesiva, en el campus de estudiante para comprobar si ya han salido. Como eso de sufrir por sufrir no es lo mío, me mentalizo para no mirar en la página de las notas hasta al menos 3 semanas después de haber acabado los exámenes. Esto no es ni manía ni ritual, sino un ejercicio de salud mental. 

6.- Nunca releo el examen en la valija virtual antes de saber la nota.

Desde hace un par de años la UNED tiene valija virtual. Antes, los exámenes se metían en un sobre y se mandaban por valija postal a Madrid, donde los corregían. En la actualidad utilizan las nuevas tecnologías, supuestamente para acelerar el proceso -cosa que no se ha hecho de ninguna manera pues tardan lo mismo que antes en dar las notas-, para escanear los exámenes y mandarlos directamente a Madrid. Esto implica, también, la valija virtual, que es colgar tus exámenes en tu campus virtual para que los alumnos podamos ver qué tan bien o mal hicimos el examen. Hay gente que espera con ansia que cuelguen el examen y luego buscan la respuesta en el libro o apuntes y empiezan a calcular si han aprobado o no y la nota que van a sacar. A mí eso me parece una tontería y por eso no lo hago. Mi experiencia en la UNED me dice que hay profesores que al corregir valoran algo más que el hecho de tener las respuestas del examen como la materia que aparece en el libro; Sino que agradecen que esté bien escrito, sin faltas de ortografía ni de coherencia, que esté argumentado y explicado de forma que no parezcas un loro vomitando lo leído sino un ser pensante con opiniones y reflexiones sobre lo abordado. 

Rituales, manías, costumbres o buen juicio. Podéis llamarlo como queráis. La cuestión es que hago eso en todos los exámenes desde hace unos años, y no digo yo que eso es lo que me ayuda a aprobar, que no, que mucho tiene que ver mi experiencia y lo que estudio, pero sí que me ayuda a confiar en mis posibilidades y a no dejarme llevar por los nervios pre y post examen. Espero que no tenga que volver a aplicar estas técnicas, porque eso significaría que he aprobado las dos asignaturas y que me diplomo, pero en el caso de que no sea así, en septiembre seguiré con el ritual, que no por no funcionar una vez pierde su sentido. 

13 junio 2013

Guapa de cara o como segundas partes en ocasiones estropean las primeras

Echando la vista atrás a las últimas entradas del blog parece que lo he convertido en uno de reseñas literarias. No era mi intención, y es probable que sea sólo una fase. La razón por la que prácticamente sólo escribo de lo que leo es porque lo que leo es lo más emocionante que me pasa en mi día a día. Es lo que tiene elegir rutina por encima de aventura. Aunque quizás el objetivo es sacar emoción de la cotidianidad más rutinaria. Quizás esta reflexión dé para un post propio. O quizás no todo lo que pasa por mi cabeza es necesario ni susceptible de ser plasmado en un blog. Pensaré en ello. Mientras tanto, me centro en el último libro leído.

¡Y de Rafael Reig, creador de la famosa Sangre a borbotones llega Guapa de cara! 

Nunca es bueno que en la contraportada de un libro hablen más y mejor de la obra anterior de un autor que de la que tienes en las manos. ¿Acaso es que nadie se la ha leído como para poder escribir al menos un párrafo de bondades?, ¿o significa eso que la obra es un truño y hay que enmascararla con algo positivo del autor aunque sea de la época antidiluviana?

Que el que ha escrito la contraportada no se ha leído la novela es un hecho como un palacio. Y bueno, truño, lo que se dice un verdadero truño, tampoco, pero éste parece que es uno de esos casos en el que un escritor escribe una gran obra que sorprende, divierte y provoca y lo siguiente que escribe es una vuelta de tuerca de lo anterior. 

La reseña que pretende atrapar al lector dice lo siguiente: "La escritora Lola Eguíbar acaba de morir de un tiro y ahora, con las incomodidades que inevitablemente le acarrea ser un fantasma intangible, inaudible e invisible, inicia la investigación de su propio asesinato, acompañada por un insólito escudero, Benito Viruta, el protagonista de sus libros infantiles."

En realidad Lola Eguíbar o Lola Líos no inicia la investigación de su asesinato. En realidad ni tan siquiera el quién y el por qué del asesinato es importante en la novela. Ella muere y se convierte en un espectro con el aspecto físico de un personaje de sus novelas, al que le acompaña un niño asqueroso, un tal Benito Viruta. Pero lo que hace en la novela es reflexionar sobre su vida, sobre lo que quería y no consiguió, lo que consiguió y no quería, lo que ha perdido, lo que los demás (sus padres, su ex-marido) piensan, sienten y sueñan sobre su muerte. Recuerda escenas del pasado. Escenas que en su momento habían sido importantes, pero con el tiempo se habían ido diluyendo. 

Hay dos cosas que me han gustado de la novela. 

La primera creo que es lo que hizo que Sangre a borbotones fuera tan aplaudida y es el cambio de escenario. ¿Qué pasaría si lo que se predecía se hubiera cumplido?. En 1976 el petróleo se acabó en el mundo. Por algún motivo, Madrid se inundó y ahora, en 1999, es una especie de Venecia, donde la gente se desplaza o en barcos o en bicicleta. En 1981 hubo un intento de golpe de estado por parte de militares, pero el que vino al rescate fue EE.UU. así que España se ha convertido en la U.S. Iberian Federation, donde está prohibido hablar en parole y todo el mundo tiene que hablar en inglés. Desde principios de los 80 unos investigadores españoles han descubierto la neuroproteína K666 que paraliza la defunción de las células cerebrales, lo que puede acabar con enfermedades como el Alzheimer y el Parkinson y alargar la vida del ser humano, pero también puede matar. Ese es el mundo de la novela. 

La segunda son las reflexiones que hace Lola. Sobre momentos importantes, sobre actitudes... Como que hay personas que son como un lápiz que se ha caído al suelo. Tiene la mina rota, pero no lo descubres hasta que no pasa el tiempo y el lápiz llega a esa parte. O esta que me ha hecho asentir como una idiota, porque ¡qué razón tiene!:

"Nos pasamos media vida tropezando con los muebles, pillándonos los dedos en las puertas, dándonos coscorrones contra el pico de las mesas. Sin embargo, llega ese día en que te agachas a coger una cacerola y, al incorporarte, te das en la cabeza con la puerta del armario de los vasos. Si lo primero que piensas es que la culpa es de tu marido, que otra vez se la ha dejado abierta, entonces el matrimonio ya está muerto, el amor se ha evaporado y no hay nada que hacer. 

El día que una ya no dice "¡La puta puerta!" sino "¡Qué cabrón!", todo se ha terminado. 

Ya no es la puta puerta contra lo que has tropezado, sino tu vida entera, tu vida que está mal cerrada, que está donde no debería estar, al acecho, preparada para golpearte en la frente. "¡La puta vida!", eso es lo que una piensa, porque el problema no es ese armario que no tendría que estar abierto, sino la vida que llevas, que no debería estar ahí, atravesada en medio de tu camino."

En la biblioteca no tienen Sangre a Borbotones, pero después de leer Guapa de cara, no estoy segura de si me quiero meter otra vez en el mismo tiesto para encontrar más de lo mismo. 

11 junio 2013

La tiranía del whatsapp y la memez de los whatsappeantes

Aviso a los navegantes. Este post no va a contar nada nuevo. Es probable que no me salga ni tan siquiera ameno. Esta entrada la escribo para sacar la mala luna que me embarga con el whatsapp y, sobre todo, con el comportamiento de los y las que lo usan. 

Cada día pienso más de diez veces en borrar el programa de mi móvil, en tirar el teléfono a la basura y rescatar algún antiguo zapatófono del baúl de los recuerdos o en bloquear a la mitad de mis contactos. ¿Que por qué no lo hago? Pues no lo sé, no tengo una explicación a eso, más allá de que soy una incoherente y que se me escapa la fuerza por la boca. 

Hay muchas cosas que me crispan de los whatsappeantes, pero como tampoco quiero cargar las tintas dejo un ejemplo de algunas de ellas:  

1.- La ausencia de horarios

Dónde quedó eso de a partir de las 10 de la noche y antes de las 9 de la mañana no se llama a ninguna casa a no ser que sea una urgencia porque lo demás es molestar. Entiendo que haya gente que tenga insomnio y a las 3 de la madrugada, de un día entre semana, esté deambulando por el mundo más fresca que una lechuga.  También entiendo que haya gente que por trabajo o por placer (bueno, esto último no lo entiendo) se levante, a las 6 de la mañana, con las gallinas, pero ¿es necesario que manden whatsapps con vídeos o fotos chorras o para confirmar la cita de las 8 de la tarde a esas horas intempestivas? 

Absolutamente no. 

Lo más curioso es que cuando me quejo de esto la gente me contesta: "Pues ponlo en silencio o apaga el móvil". No, si al final la culpa será mía. Pues a lo mejor me paso por la puerta de tu casa a las 4 de la madrugada todos los días, a tocar el timbre, y cuando te quejes y te molestes yo te digo:  "Pues corta la electricidad". Ridículo, ¿no? Pues eso. No quiero que nadie me vuelva a mandar ningún puñetero whatsapp más tarde de las 11 de la noche ni más pronto de las 9 de la mañana, a no ser que sea una urgencia o fin de semana y la otra persona sepa, a ciencia cierta, que estoy por ahí de fiesta. He dicho. 

2.- El teléfono escacharrado

No sé si llamáis así a ese juego tan divertido al que, al menos yo, jugaba de niña. Es ese en el que un grupo de personas se ponen en círculo y se van trasmitiendo una frase al oído y la frase que resulta al final es absurdamente opuesta a la dicha al inicio. Bueno, pues mucha tecnología, muchos satélites, ondas y lo que queráis, pero los mensajes de whatsapp acaban siendo como mensajes del teléfono escacharrado. Entre lo "bien" que funcionan las pantallas táctiles de los móviles, que algunas personas no tienen dedos sino salchichas, el maldito corrector que te cambia o directamente se inventa las palabras y que la gente ha decidido que escribir las palabras enteras y correctamente es muy aburrido, es más complicado leer un mensaje de whatsapp que ver una película en codificado en Canal +. Si no os contesto a los mensajes, podéis empezar a pensar que es porque no he entendido la pregunta. Es probable que no os equivoquéis. 

3.- El arte de no decir nada

Hay gente que tiene la extraordinaria capacidad de apabullar al personal con cientos de mensajes, sin decir nada, o al menos nada mínimamente interesante. Fotos del hijo/a, sobrino/a, mascota en todas las posturas y situaciones imaginables, fotos del plato que se van a comer o que ya se comieron, de la cerveza o combinado que se van a beber o que ya se bebieron, fotos de lo bien que se lo están pasando en el concierto de fulano, de marcha con mengano o en la boda de zutano (que digo yo,  que tan bien no se lo estarán pasando si están más preocupados de sacar la foto y mandarla por whatsapp que de disfrutar del momento), vídeos tontos de caídas, chistes o simplemente de mal gusto que ya viste en facebook, en twitter, en el correo electrónico e incluso en otros whatsapps que ya te mandaron, frases de buenos días, buenas tardes, buenas noches, buenas madrugadas, buenas mediastardes, información detallada de lo que hacen en cada segundo del día... que me importa un huevo si te has levantado y te has quitado una legaña o si estás en el supermercado a punto de comprar mahonesa. NO me lo cuentes. NO me interesa. 

4.- La dilatación de la inmediatez

Odio, repito ODIO que me manden un whatsapp preguntándome qué tal estoy y cuando contesto con el típico bien, ¿y tú?, la otra persona tarde horas en contestarme (curiosamente la respuesta suele llegar entre las 11 de la noche y las 9 de la mañana). Si no puedes o no te apetece hablar conmigo, ¿para qué narices me escribes y me preguntas? Escribidme si tenéis algo que comunicarme, si queréis o necesitáis hablar conmigo o si queréis preguntarme algo y conocer la respuesta. Para todo lo demás, no estoy disponible, así que olvidadme e ir a molestar a otro móvil. 

5.- Más vale llamada en mano que mensajes volando

No me voy a meter en el bardal de hablar de que cada vez es más difícil que reciba una llamada al móvil que no sea de una compañía de telefonía (habitualmente no con la que yo tengo contrato), porque ya sé que la gente prefiere mandar un whatsapp a hablar en vivo y en directo, porque son gratis y bla bla bla, pero que digo yo, que si la que llama soy yo, ergo la que se va a gastar el dinero soy yo, por qué no me coges el teléfono y sin embargo no paras de mandarme mensajes a través de este programa infernal. La última fue de una amiga de hace décadas. Llega su cumpleaños y la llamo. No me coge el teléfono. Estará ocupada, me digo. Voy a mandarle un whatsapp para felicitarla no vaya a ser que luego me olvide de llamarla. A los diez segundos de enviar el mensaje recibo uno de ella diciéndome Muchas gracias. Aquí en el blog no hay emoticonos de esos, pero ahora mismo me vendría de perlas una de esas caras de estupefacción. ¿Te pillo ocupada? le pregunto. No, ando aquí tomando un café con una amiga. ¡Ah! Es que te acabo de llamar para felicitarte y no me has cogido. ¡Huy, pues no lo he oído! ¡Yaaaa, clarooooo, la llamada no la has oído, pero el pitido de haber recibido un whatsapp ha sonado como una bocina! Vamos que qué guay que ahora tengamos tantas formas de comunicarnos para hablar cada vez menos y de más tonterías. 

En agosto se me acaba la gratuidad del whatsapp. Creo que va a ser el momento y la excusa perfecta para prescindir de ese "servicio" que tan poco servicio me hace y tan de mala leche me pone. 

04 junio 2013

Las tiroides de Calcetines

Calcetines tiene hipertiroidismo, por eso está tan delgado, aunque con tanto pelo no lo parezca. Llegó a pesar 3,2 kg, lo que para un gato adulto de su tamaño es como de campo de concentración. Ahora y tras cambiarle el pienso por otro para hipertiroidistas, está en 3,4. Sigue delgado pero ya no estudio la osamenta cuando lo acaricio. 

Calcetines tiene problemas de riñón. En los análisis que le hago cada medio año, los rangos de la urea están disparados, aunque con un pienso específico para felinos con problemas renales está más controlado. 

Calcetines tiene problemas de dentadura. Tenía un aliento horroroso, como de calle de Casco Viejo en Pamplona en plenos Sanfermines. Le durmieron, le limpiaron los dientes y le quitaron un colmillo. Ahora ya no te tumba al suelo cuando te lame o cuando bosteza, pero probablemente tras ese colmillo irán un par de dientes más. 

Calcetines tiene problemas de estrés. En ocasiones vomita (aunque hace tiempo que no lo hace) y últimamente se lame y se lame las patas hasta quitarse el pelo y dejarse la piel casi en carne viva. 

En realidad lo que Calcetines tiene son años. El mes que viene cumplirá 12. O eso creo, porque hace once años y medio Calcetines apareció en la puerta de mi casa, desnutrido y sin pelo. Lo llevé al veterinario, lo vacuné, le di de comer y me lo quedé. Hasta hoy. Cuando me encontró tenía 6 meses, a punto de entrar en celo, así que ante la duda de en qué fecha nació le he puesto su cumpleaños el 19 de julio. 

A pesar de los años, Calcetines está muy ágil y sigue brincando como un rebeco. Aunque ahora duerme mucho, muchísimo. Eso sí, sigue un horario personal muy particular. Probablemente duerma unas 20 horas al día (aunque bien podría estar meditando con los ojos cerrados, quién sabe), y parte de las que no (y reclama que yo tampoco) son de las 5 a las 8 de la mañana. Como un bebé, que molesta pero al que se le aguanta porque se le quiere.

Calcetines es un sol. Conmigo, con las visitas e incluso con Ojos Amarillos, aunque le pinche para sacarle sangre cada vez que le visita. 

Calcetines es parte de mi vida y cuando se vaya seguirá conmigo. Aunque sea sólo a través de los pelos que dejó en toda mi ropa. 

03 junio 2013

Lacanofobia o el ataque de los tomates asesinos

No sé si lo he dicho alguna vez, pero trabajo en un centro de estudios. En invierno nos dedicamos a enseñar idiomas y a ayudar a los chavales a que aprueben las asignaturas. En verano hacemos campamentos urbanos en inglés para que los niños de infantil y primaria se diviertan, se relacionen con otros niños, aprendan algo de inglés y, por qué no decirlo, para que los padres puedan irse tranquilos a trabajar sin comerse la cabeza de qué hacer con sus hijos.

Este verano uno de los campamentos se llama Fresh Food y se trata de que los niños conozcan más y mejor las frutas y verduras y se acostumbren a cocinarlas y a comerlas. Todo muy sano y ecológico. O eso pensaba yo.

Hoy ha venido un padre a apuntar a sus hijas, precisamente a esta semana, cuando de pronto nos suelta: "Quisiera deciros, para que tengáis cuidado, que a mi hija la pequeña le dan miedo las frutas y las verduras". ¿Cómo que miedo? Será que no le gustan y se niega a comerlas. "No, no, no puede comerlas, ni tocarlas ni casi verlas porque se pone a llorar y a gritar". 

Dos preguntas me vinieron entonces a la mente. La primera es ¿cómo demonios alimentas a esa niña de forma sana? La segunda es si sabes que tiene miedo a las frutas y verduras, ¿por qué la inscribes en un campamento donde justo eso es lo primordial? ¿Qué espera ese señor que hagamos con su hija? 

Como una es bastante prejuiciosa, pero también bastante juiciosa como para echar por tierra sus prejuicios, me puse a buscar en internet sobre este miedo. Cuál es mi sorpresa que encontré que, efectivamente, es una fobia reconocida que se llama lacanofobia. Las personas que la tienen no pueden casi ni ver las frutas y verduras, pues les entran ataques de pánico, sudores fríos, nauseas, taquicardias, ataques de llanto... Obviamente estas personas tienen una salud de mierda, pues por mucho complemento vitamínico que ingieras si no tomas vitaminas directamente de la comida mal lo llevas. 

Yo no sé si aquí, en España, esto está reconocido ni cuál es su incidencia, pero en el Reino Unido parece que hay unos cuantos miles de personas que sufren de este pánico (lo cual es curioso porque más allá de las zanahorias, el brócoli y los guisantes, la dieta británica no lleva mucha fruta ni verdura). El caso más conocido, más que nada porque salió una noticia en The Telegraph y porque la protagonista escribe en un blog sobre su "condición", es el de Vicki Larrieux, una chica de ahora 26 años que cuenta cómo ir a comprar al supermercado o a comer a un restaurante es todo un suplicio. 

No me quiero extender más sobre este tema, pues solamente me había llamado la atención el tema y quería compartirlo; Pero al que le interese saber más le recomiendo que lea el artículo The Fear Factor: Lachanophobia The Fear of Vegetables!, que como habéis intuido está en inglés. 

15 abril 2013

Ibercaja o su campaña para hacer huir a posibles clientes

Hace varias lunas que no escribo, y algún día contaré las razones de mi ausencia, pero ya estoy otra vez aquí, aunque quizás no con tan buen humor como antaño. Ya veremos. 

Hoy quiero hablar sobre bancos, o más concretamente sobre cajas, o más concretamente sobre una caja en particular. Sobre Ibercaja [Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Zaragoza, Aragón y Rioja]; nombre que de por sí es una falacia , porque ni sirve ya para ahorrar ni tiene ningún tipo de piedad, pero ese es otro tema. 

Quejarse hoy en día sobre las entidades bancarias no es nada novedoso, pues está claro que no van a ganar,  precisamente, el premio de popularidad, pero yo no voy a quejarme sobre el fraude de las preferentes, que no compré, ni sobre las condiciones engañosas y usureras de las hipotecas y el tema de los desahucios, pues ni en vacas gordas tuve yo dinero para poder pensar en comprarme una casa. Yo quiero hablar de algo que pasó hace un par de semanas y que me indignó y frustró a partes iguales. Y quiero hablar, porque también es un fraude, a pesar de que no te deja con una mano delante y otra detrás y de que no tiene la notoriedad, ni la publicidad que merece. Y sobre todo quiero hablar porque en la época de los recortes aún no nos han quitado el derecho a quejarnos. Todo se andará.

La cosa es que el martes 2 de abril me acerqué a una sucursal de Ibercaja a hacer un ingreso a un cliente. ¿Podría haber hecho una transferencia bancaria? Sí, desde luego, pero me dije: la oficina de Ibercaja está a tiro de piedra de mi trabajo, así que voy, ingreso el dinero y así me ahorro los 6€ de la transferencia desde mi banco. ¡Ja!

Esto es lo que sucedió. Llego a la ventanilla y me dicen que no puedo ingresar dinero porque al no ser cliente de Ibercaja sólo puedo hacer ingresos del 5 al 25 de cada mes y era día 2. Yo le digo que lo siento mucho, pero que he quedado con SU cliente en que le hacía el ingreso hoy, y que no creía que le fuera hacer mucha gracia que esperara 3 días más por una política suya (flaco favor que les hace Ibercaja a sus clientes, por cierto). De ahí que aparece el director de la oficina y me pregunta si ya he hecho alguna otra vez algún ingreso. Le digo que no, que es la primera vez y pienso "y la última". Parece que esa política (no escrita en ninguna parte, por cierto, lo cual no creo que sea muy legal) es muy flexible, porque me dice que vale, que por esa vez me hacen el ingreso, pero que no sirva de precedente. ¡Perfecto! hazme el ingreso y me marcho. Pues no, resulta que hay otra política, tampoco escrita, que dice que a partir del día 1 de abril hacer ingresos ¡¡¡¡¡tiene una comisión de 1€!!!!!

¿Cómo? ¿Que me cobran 1€ por ingresar dinero en la cuenta de un cliente suyo? Sí, verá es que claro, si usted fuera cliente nuestro no se le cobraría, pero al no serlo tenemos que aplicarle el coste. A ver, dos cositas, guapita de cara, primero eso de que ingresar dinero en una cuenta cuesta 1€, no sólo es la primera vez que lo oigo, sino que además no está publicitado ni publicado ni anunciado en ningún lugar de la oficina, por lo que puede que se lo acabe de inventar y segundo, si cree que para ahorrarme el euro me voy a hacer cliente de Ibercaja no puede estar más equivocada. ¿Cómo me voy a hacer cliente de una entidad que va a impedir que la gente me haga ingresos? Estaría loca. 

Como tenía que hacer el ingreso le dije, mire, cobre el euro y hágame el ingreso, que noto que me está subiendo la tensión. Cuál es mi sorpresa al ver que al darme el resguardo de ingreso el pago del euro no consta por ningún lado (¿es en serio?, ¿una caja trabajando con dinero negro?) así que le digo a la chica que lo refleje, que yo si no no puedo declararlo y me dice que como se acababa de empezar a aplicar esa política, el sistema no estaba todavía preparado para reflejarlo. 

No sé cuántos ingresos, por parte de no clientes, se hacen en las oficinas de Ibercaja mensualmente, pero tirando por abajo las cuentas me salen muy por arriba. Si eso no es usura y fraude (hacia el ciudadano y hacia la hacienda pública) apaga y vámonos. 

No tengo ni idea de quién le hace las campañas de captación de clientes y de relaciones públicas a Ibercaja, pero es un Caballo de Troya de libro. Que se lo haga mirar porque se le ha metido el enemigo en casa y le ha invitado a quedarse a dormir. Ahora que yo no vuelvo a tener tratos con Ibercaja en mi vida. ¡Ladrones!

02 septiembre 2012

English? No, gracias.

Hace casi tres meses hablé sobre el examen de Cambridge al que me presenté. Lo duro que había sido porque duraba cinco horas y porque lo hice en un momento donde tenía mil cosas en la cabeza y en la agenda. Apenas un mes después me dieron la nota. Para aprobar había que obtener 60 puntos sobre 100. Yo conseguí 58. Nia, nia, nia, niaaaaaaaa.

Mañana tengo mi segunda oportunidad. Esta vez en la Escuela Oficial de Idiomas. Mismo nivel. C1. 6º curso. No he estudiado porque me da un poco igual el examen. No he estudiado porque quedarme a dos puntos de obtener el título me ha desmoralizado. No te preocupes, que la próxima vez lo sacas. Ha sido la frase que más me han repetido. Pero no tiene por qué ser así. No depende de mí. Depende de la suerte.

De las dos partes que dependían de mi estudio y esfuerzo (la gramática y la comprensión lectora), las dos las aprobé con creces. Las peores: el entender y el hablar. Pero, ¿cómo es posible que suspenda el entender cuando veo todas las películas y las series en inglés y las entiendo casi completamente?. Pero, ¿cómo es posible que suspenda el hablar cuando me he pasado días y noches con personas que no saben español, hablando de miles de temas, desde los más íntimos hasta los más culturales?.

Siento que por mucho que afile el hacha no voy a cortar más árboles. Siento que mi inglés se ha atascado hasta que vaya a vivir a un país anglófono. Siento que ha llegado el momento de nuevos idiomas. ¿Francés, italiano, euskera, alemán...? Ya veremos. Por lo pronto mañana vuelvo a tener un examen de cuatro horas y lo único que siento es una pereza enorme...

10 agosto 2012

Lo olvidé de tanto escucharlo

Esta mañana, viniendo para el trabajo he escuchado un Remix con canciones del año de la polca que, a pesar de haber escuchado machaconamente, en su día, durante semanas, e incluso meses, había relegado al fondo del armario que es mi memoria. Así que decidí hacer un proceso de rememoración y sacar de entre la bruma del olvido, algunas de esas canciones y grupos que eran la caña en el periodo de mi adolescencia, pero que pronto cayeron en el olvido. 

1.- 4 Non Blondes - What's up



2.- Spin Doctors - Two Princes


3.- Natalie Imbruglia - Torn


4.- DJ Kun - Ponle Sabor


5.- Viceversa - Ella


6.- Kriss Kross - Jump


7.- Australian Blonde - Chup Chup


8.- Tasmin Archer - Sleeping Satellite


9.- Eiffel 65 - Blue



10.- The Cardigans - My favorite game


11.- Big Fun - Blame it on the boogie (ni el grupo ni la interpretación de esta canción son para tirar cohetes, de hecho son muy malos, pero la coreografía no tiene desperdicio).


12.- Javier Álvarez - La edad del porvenir
13.- Big Mountain - Baby, I love your way


13.- Ace of base - Don't turn around


14.- Los limones - El canto de la sirena


15.- Crowded House - Weather with you



16.- Nek - Laura no está


17.- Molotov - Gimme tha power


18.- Hooverphonic - Mad about you


19.- Andru Donalds - Mishale


20.- Melopea - Bajo el sol (como el grupo es cántabro, en Cantabria se escuchaba por todos los lados, pero no sé si fue muy oída la canción en el resto de España. La letra horrible y machista a más no poder).


07 agosto 2012

Reflexiones sobre la almohada - Primera parte

La almohada. Ese objeto cotidiano que puede hacer que nuestra noche de descanso sea todo un placer o un verdadero infierno. Las primeras almohadas (palabra que heredamos del árabe y cuya raíz viene de mejilla), de las que se tiene constancia, fueron encontradas en una tumba del Antiguo Egipto. ¿Y quiénes tenían tumbas donde metían todo el ajuar y alguna cosa más como instrumentos musicales, mascotas, esclavos, etc...? Pues la clase alta. Rica. Noble. Y ésto, que nos puede parecer una cosa ridícula y prehistórica, porque ahora todo el mundo puede "disfrutar" de una almohada, no lo es tanto. 

Por ejemplo. Te vas de vacaciones, a un albergue, hostal u hotel de precio medio y al día siguiente llega la típica pregunta ¿qué tal has dormido? Pues bien, pero la almohada era demasiado alta, baja, dura, blanda... ¿qué puedo decir? Incómoda. Vamos, ¡que he dormido fatal! Te vas de vacaciones, a un hotel de cuatro o cinco estrellas, de los caros, y cuando llegas a la habitación, encima de la mesilla de noche tienes una carta de almohadas (de plumas, de latex, memory foam, antirronquidos, para las cervicales, para embarazadas, hipoalergénica,...)  para que les pidas lo que desees o necesites, porque lo importante no es que duermas sino que descanses. Y además que descanses bien. No hay color. 

Pero además de facilitar nuestro descanso, la almohada tiene innumerables usos entre los que se encuentran los siguientes:


Psicoterapeuta 

¿Tienes un problema? Consúltalo con la almohada. ¿Tienes que tomar una decisión? Consúltalo con la almohada. Y es que la calma y la confianza que nos da nuestra cama, justo en el momento antes de dormir, (o en el que sustituye al dormir, lo que es más habitual en estos casos) es ideal para poder pararnos y pensar concentrados en esa preocupación que nos lleva zumbando en la cabeza todo el día. Pero es que la almohada no me contesta. Pues igualita que un psicoterapeuta. ¿O no dicen que el buen psicólogo no es aquél que te da respuestas sino el que te ayuda a que tú las encuentres? A falta de dinero, buenas son las almohadas para los problemas mentales. 


Paño de lágrimas

Mal de amores, discusiones con pareja, familia o amigos, mal día en el trabajo... Lo habitual no es que digas buaaaaa, que triste que estoyyyy, o que agobiadaaaa, o que injusta es la vidaaaaa sentada en la mesa de la cocina o de pie mirando por la ventana. No, lo normal es que te tires en la cama, te abraces a la almohada y sueltes toda la tristeza/mala leche/agobio en forma líquida. Si lloras en su justa medida te quedas con un alivio y un desahogo increíble. Si te pasas, te quedas con un dolor de cabeza que no ves el momento de que te traigan un paracetamol mientras tú te aferras a tu almohada como si fuera una boya en el mar. 


Novio

Tu pareja no está, o no tienes pareja. Te metes en la cama, grande, pequeña, mediana, da lo mismo, y te sientes sola. Necesitas compañía, necesitas sentir un cuerpo caliente al lado tuyo y no tienes perro, ni gato (yo no me quejo que tengo a calcetines que a veces hace, incluso, las veces de almohada) y lo de abrazar a un peluche te da hasta vergüenza con tu edad, así que echas mano de la almohada. Es blandita, es caliente, no se mueve, ni se queja porque se le duerme el brazo, le puedes poner el olor que más te guste (no devuelve el abrazo, ni acaricia, ni te habla, ni te dice cosas bonitas, pero no nos vamos tampoco a poner exquisitos)... Es la almohada novio. La de la foto es profesional, pero una normalita también cumple su cometido.  


Juego

¡¡Guerra de almohadaaaaaas!! ¡Zas! Y ahí empiezan las risas, el jolgorio, la estrategia, los golpes, el dolor, el engaño... Y a mí siempre me han dado envidia esas batallas campales con almohadas de plumas donde, al final, una de las almohadas se rompe y todas las plumas salen volando como copos de nieve. Hermana Lamb, ¿te hace una guerra de almohadas? Ni se os ocurra, se oye la voz de mi madre desde vete tú a saber dónde. ¿Tú sabes cuánto vale una almohada de plumas? ¿No? Pues un ojo de la cara. Y además, como las rompáis yo no pienso recoger las plumas. ¿Me habéis oído? Sí, mamá.


Calefactor

El ser humano pierde calor por la cabeza. El pelo da calor. Cuanto más pelo, más calor. Esos son hechos universales. Yo desearía que existiera una almohada con ventilación incorporada (aunque creo que ya está inventada y se llama chillow, pero vete tú a saber dónde se compra eso), porque yo me paso todo el verano y parte del invierno tratando a la almohada como si fuera una tortilla. Almohada caliente, la doy la vuelta. Almohada caliente, la doy la vuelta. Todo el tiempo buscando el lado frío. Un sinvivir. Y ya no hablo de la gente que suda por la cabeza y deja la almohada como si fuera un lago, porque eso, a parte de ser incómodo, debe ser desagradable a más no poder.



Acupuntura

¡Oh! Yo quiero una almohada de plumas, que es muy elegante y tiene pinta de ser muy blandita y cómoda. Hola, buenas, querría una almohada de plumas. ¿De plumas o de plumón? ¿Cuál es la diferencia? El plumón viene del pecho de las ocas, es más suave, más ligero, de más calidad. ¡Ah! Pues de eso, de plumón. Perdone, este número de aquí qué es, ¿la referencia? ¿Cómo que el precio? Pero que son ¿ocas con pedigrí o qué? Bueno, mejor deme la de plumas, que seguro que a parte de en el bolsillo no notaré la diferencia. ¡Ja! Te echas a dormir en tu superalmohada de plumas recién estrenada y de pronto notas un pinchazo en la nuca. ¿Me ha picado un mosquito? No me lo puedo creer, si estamos en noviembre. Vaya mierda lo del cambio climático. Pues no, es el cálamo de la pluma que se ha salido por entre la tela (para los curiosos deciros que el cálamo es la parte dura con la que se escribía antes) y está dispuesta a estropearte el placer, el descanso y el sueño. 

Hay almohadas para todos los gustos y cada persona tiene el suyo propio, por eso nunca he entendido cómo hay gente que duerme con esas almohadas de cama de matrimonio kilométricas, que no se pueden abrazar, ni achuchar, ni mover, ni adaptar a tu cuerpo, ni nada porque si no molestan al acompañante del sueño. Lo dicho. Incomprensible.

Hay mil cosas que contar sobre la almohada, pero como esto se está haciendo muy largo lo dejo para otro día. ¡Dulces sueños!