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23 mayo 2014

Maestro Llakaria: Gran Vidente - Medium Competente

Hace unos días que no escribo y no es porque ya haya tirado la toalla, ni mucho menos, que vais a tener Lamb para rato. Es porque a pesar de que una hace un último esfuerzo para acabar la carrera y se dice, no voy a volver a estudiar en toda mi vida, apenas un año después, el Ayuntamiento de Pamplona saca una convocatoria para trabajadores sociales y no queda otra que volver a retomar los libros, desempolvar las coderas y sentarse en el sofá/cama/terraza/delante del escritorio/delante de la mesa de la cocina/debajo de un pino... para intentar aprenderse un montón de cosas y hacer una actuación digna. Para el que le interese (saberlo, no apuntarse, porque ya es tarde), la convocatoria es para crear una lista de trabajadores sociales que puedan cubrir las bajas, vacaciones de los ahora contratados. Sólo nos hemos presentado 700 personas, así que veo futuro. O quizás debiera de consultarlo con el Maestro Llakaria - Gran vidente medium competente. 

Esta mañana he llegado a casa, he abierto el buzón, -que no sé qué espero encontrar, a parte de facturas o cartas del banco, pero me hace una ilusión enorme mirarlo cada día- y me he encontrado con el papelito de la foto inferior. 


Os pido perdón por la calidad horrenda de la foto, pero es que está hecha con el móvil y odio las pantallas táctiles, más que nada porque no se llevan nada bien con mis huellas dactilares y o no me abre las pantallas o me abre todas a la vez y me lleva a un estado de desesperación horripilante. El caso es que cuando mi antiguo y maravilloso Nokia C6 con teclado extraíble murió, empecé a buscar uno con teclado de toda la vida en vez de táctil y sólo encontré (que tuviera un módico precio) un Samsung que cumple su labor a la perfección salvo por la pequeña pega de que tiene una cámara, sin flash, de 2 Mpx. Sí, habéis leído bien, así que no pidáis más. 

Pero volvamos al mini folleto. No se puede decir más en menos espacio. 

Especialista en el retorno inmediato de la persona querida, quitar mal de ojo y protección, cualquier problema de pareja, salud, los concursos, mejorar en el deporte, los negocios, impotencia sexual, problemas judiciales, familiares, de trabajo, exámenes, atracción de clientes para vendedores, protección contra todos los miedos, accidentes de la vida, ayuda a dejar el trabajo, alcohol y drogas de forma inmediata. 
Primero de todo, este señor no es gran vidente medium competente, ¡¡es el señor de los milagros!! Lo mismo vale para un roto que para un descosido. Y si eso fuera poco lo hace en 72 horas. No sólo hace milagros sino que además es más rápido que Usain Bolt. Pero a ver, a ver, me puedo creer que me ayude a dejar las drogas en 72 horas, que me arregle la impotencia sexual en 72 horas e incluso que me haga ser más ágil que una gacela y ganar la medalla de oro en las Olimpiadas en 72 horas, pero ¿arreglar problemas judiciales en 72 horas? ¡Ja, eso no se lo cree ni él! ¡Eso en este país pertenece a la ciencia ficción! Ahí la ha pifiado. 

Así que después de meternos esa trola cómo vamos a creernos que hace un "trabajo serio, con garantía y confianza". ¡No, hombre, nooo!

Ahora que, hay un par de cosas que no se le pueden negar al Maestro Llakaria. Por un lado que es trabajador de narices, porque eso de estar disponible los 365 días del año durante 14 horas al día... ¿Y todavía hay problemas en España? No hay esperanza, entonces. Empiezo a pensar que este señor debe de tener una vocación increíble. Eso o tiene problemas económicos y necesita trabajar tropecientas horas al día. ¿Será que puede que arreglar los problemas de los demás, pero no lo suyos? Mal fario.  

Y, por otro, que avaricioso no parece ser, porque con eso de "pagar después de resultados" rico no se puede hacer. Y confiado también, porque no serán ni uno ni dos a los que arregle sus problemas y luego no le paguen. Me gustaría saber qué tasa de éxito tiene. Él dice el 100%, pero no sé yo, eso no lo consigue ni Rafa Nadal y eso que es mucho Rafa. 

Eso sí, a pesar de que está redactado bastante mal, no tiene ni una sola falta de ortografía. ¡Ole Maestro!

15 mayo 2014

El fotógrafo del bosque

Erase una vez un fotógrafo ucraniano al que le encantaba observar la naturaleza. Su nombre era Vyacheslav Mishchenko y, poco se sabía de él aparte de que, como si viviera en el mundo de los pitufos, se dedicaba a fotografiar hongos, caracoles, hormigas, mariposas, arañas, lagartijas y libélulas, en las situaciones más tiernas, divertidas y sorprendentes posibles. 

Como dicen que una imagen vale más que mil palabras, aquí os dejo algunas de sus fotografías que no os dejarán indiferentes. 



































05 noviembre 2013

Hablemos un poco de los urcas


Educación siberiana de Nikolái Lilin, habla sobre la vida y costumbres de los urcas, un pueblo siberiano que fue deportado por Stalin a Transnistria, un territorio entre Ucrania y Moldavia. Los urcas son criminales honestos, con unas reglas rígidas y claras, un espíritu comunitario muy fuerte, opuestos a la exhibición de riqueza, al abuso de poder y las personas no dialogantes. 

No es un libro antropológico, aunque pudiera serlo, de alguna manera, sino que Lilin va contando su infancia y adolescencia dentro de esa comunidad (él es urca), lo que veía, lo que aprendía, lo que sentía, lo importante y lo que no, anécdotas y sucesos que le pasaron a él o a alguien conocido... 

He echado en falta el enfoque de género. Los urcas parecen ser una comunidad patriarcal, y aunque en algún momento Lilin comenta que las mujeres criminales son tanto o más respetadas que los hombres, la verdad es que todo se centra en los hombres.  

Recomiendo el libro, salvo para aquellas personas que tienen un sistema de valores muy férreo y un concepto muy claro de lo que está bien y de lo que está mal,  y salvo para los que no tienen ni corazón, ni cabeza, ni estómago para historias truculentas contadas sin paños calientes. Para esos no porque lo van a pasar mal.

Como curiosidad contar que el libro se ha llevado al cine, por el director italiano Gabriele Salvatores (Lilin está afincado en Italia desde hace unos años) y que cuenta con la presencia de John Malkovich y Peter Stormare, lo que parece que le da más caché a la cinta. No he visto la película, pero según lo que aparece en el trailer, cualquier parecido con el libro, es pura coincidencia. 


03 noviembre 2013

Libro para los días tristes

Este libro me lo prestó Farfalla, sólo para sacarme una sonrisa y para que no me olvide del inglés. The Blue Day Book de Bradley Trevor Greive es... mejor que lo veáis.




Como ni él mismo se toma realmente en serio no lo podemos denominar como un libro de autoayuda (hacia los que tengo que confesar que sentimientos negativos). No es un gran libro ni es uno de estos libros que se le quedan a uno impreso en la memoria, pero no hace falta. Lo mejor, las imágenes de animales elegidas. Y él lo sabe.


03 junio 2013

Lacanofobia o el ataque de los tomates asesinos

No sé si lo he dicho alguna vez, pero trabajo en un centro de estudios. En invierno nos dedicamos a enseñar idiomas y a ayudar a los chavales a que aprueben las asignaturas. En verano hacemos campamentos urbanos en inglés para que los niños de infantil y primaria se diviertan, se relacionen con otros niños, aprendan algo de inglés y, por qué no decirlo, para que los padres puedan irse tranquilos a trabajar sin comerse la cabeza de qué hacer con sus hijos.

Este verano uno de los campamentos se llama Fresh Food y se trata de que los niños conozcan más y mejor las frutas y verduras y se acostumbren a cocinarlas y a comerlas. Todo muy sano y ecológico. O eso pensaba yo.

Hoy ha venido un padre a apuntar a sus hijas, precisamente a esta semana, cuando de pronto nos suelta: "Quisiera deciros, para que tengáis cuidado, que a mi hija la pequeña le dan miedo las frutas y las verduras". ¿Cómo que miedo? Será que no le gustan y se niega a comerlas. "No, no, no puede comerlas, ni tocarlas ni casi verlas porque se pone a llorar y a gritar". 

Dos preguntas me vinieron entonces a la mente. La primera es ¿cómo demonios alimentas a esa niña de forma sana? La segunda es si sabes que tiene miedo a las frutas y verduras, ¿por qué la inscribes en un campamento donde justo eso es lo primordial? ¿Qué espera ese señor que hagamos con su hija? 

Como una es bastante prejuiciosa, pero también bastante juiciosa como para echar por tierra sus prejuicios, me puse a buscar en internet sobre este miedo. Cuál es mi sorpresa que encontré que, efectivamente, es una fobia reconocida que se llama lacanofobia. Las personas que la tienen no pueden casi ni ver las frutas y verduras, pues les entran ataques de pánico, sudores fríos, nauseas, taquicardias, ataques de llanto... Obviamente estas personas tienen una salud de mierda, pues por mucho complemento vitamínico que ingieras si no tomas vitaminas directamente de la comida mal lo llevas. 

Yo no sé si aquí, en España, esto está reconocido ni cuál es su incidencia, pero en el Reino Unido parece que hay unos cuantos miles de personas que sufren de este pánico (lo cual es curioso porque más allá de las zanahorias, el brócoli y los guisantes, la dieta británica no lleva mucha fruta ni verdura). El caso más conocido, más que nada porque salió una noticia en The Telegraph y porque la protagonista escribe en un blog sobre su "condición", es el de Vicki Larrieux, una chica de ahora 26 años que cuenta cómo ir a comprar al supermercado o a comer a un restaurante es todo un suplicio. 

No me quiero extender más sobre este tema, pues solamente me había llamado la atención el tema y quería compartirlo; Pero al que le interese saber más le recomiendo que lea el artículo The Fear Factor: Lachanophobia The Fear of Vegetables!, que como habéis intuido está en inglés. 

17 mayo 2013

La leyenda de los hermanos Collyer


Lo que más me gusta de leer es, por un lado que siempre descubro autores maravillosos que son o fueron muy conocidos, pero cuya existencia yo ignoro. Y por otro, que, como en este caso, cuando los libros están basados en hechos reales, descubro historias increíbles que superan cualquier ficción y que me hacen querer saber más. 


E.L.Doctorow es un autor estadounidense que nació en el Bronx, en 1931, descendiente de judíos rusos que habían emigrado a EE.UU. un par de generaciones antes. Desde que comenzó a escribir, en 1960, se especializó en plasmar, desde un punto de vista ficticio, diversos hechos y personajes históricos, sin olvidarse de la crítica social. Y lo ha hecho tan bien que ha ganado tropecientos premios, tanto por sus obras como por su trayectoria.

Una de sus novelas más aclamadas es Ragtime, que fue llevada al cine por Milos Forman en 1981 e interpretada por James Cagney, y que a tenor de los reconocimientos que se llevó (8 nominaciones al Óscar, 7 a los Globos de Oro, 1 a los BAFTA e incluso 1 a los Grammy) debe ser muy buena (me la apunto para verla y leerla). 

Pero no me quiero ir por las ramas, porque la novela que yo he leído es "Homer y Langley", la última publicada por Doctorow hasta el momento (2009). Se basa en la vida y leyenda de los hermanos Collyer (Homer y Langley), que vivieron, a comienzos del siglo pasado, en una gran mansión de la Quinta Avenida de Nueva York de forma ermitaña, dedicándose a acumular objetos de diversa índole hasta el punto de que murieron sepultados por ellos. 

El libro está escrito en primera persona, emulando ser los últimos retazos de memoria del hermano pequeño, Homer, que pasó sus últimos años viviendo en la absoluta oscuridad a causa de una ceguera. A lo largo de su narración, Doctorow aborda todo lo que en su momento se supo de ellos y, sobre todo, lo que se imaginó, racionalizando la acumulación de objetos servibles e inservibles, la casi completa desaparición de la vida social, la ausencia de servicios básicos en la casa (agua y luz principalmente) y los comportamientos extraños de ambos hermanos, de forma tierna, tragicómica y, sobre todo, digna. 

Los hermanos Collyer fueron unos de esos personajes, casi mitológicos, que el resto de la sociedad utiliza para burlarse y sentirse más normal, mejor. Y Doctorow, que vivía en Nueva York cuando se descubrieron sus cadáveres, se ha inventado situaciones y sentimientos para poder construir una imagen, de ambos y de sus vidas, que probablemente se parezca más a la realidad que la misma realidad que se publicitó y que ha llegado a nuestros días.

03 agosto 2012

Japón: El extraño país

Como ya he dicho en alguna ocasión, este año no tengo vacaciones, pero eso no quiere decir que no sueñe con ellas. De hecho, creo que sueño más que si las tuviera, pero ese es otro tema. 

Uno de los lugares que me gustaría conocer algún día es Japón. Más allá de que me apasione el sushi, siempre he tenido curiosidad por la cultura nipona. No es una curiosidad obsesiva en plan ir vestida con uniforme de colegiala, peinar trenzas, llevar los últimos cachivaches tecnológicos y posar ante la cámara haciendo la uve de victoria. Tampoco es una curiosidad obsesiva del tipo veo películas anime y leo cómics manga a todas horas. Es más bien que me gusta, de cuando en cuando, ver películas de allá (no tienen por qué ser de animación. De hecho, salvo las de Miyazaki, no lo son), conocer tradiciones ancestrales y peculiaridades actuales, disfrutar de la música que hacen los grandes compositores japoneses instrumentalistas... No sé, una cosa comedida. 

El caso es que, de pronto, me he topado con este vídeo que quiero compartir. Es un proyecto, para la tesis final, de un estudiante japonés que se hace llamar (o se llama) Kenichi, que según sus propias palabras ha querido hacer el vídeo desde un punto de vista occidental para que los japoneses se den cuenta de que no todo lo que pasa en Japón es tan normal. Así, y dado que el autor es japonés, el vídeo es una visión humorística de los estereotipos de los japoneses en el exterior, una crítica sobre la escasa responsabilidad que muestras hacia algunos aspectos como el de la ecología, un repaso a los iconos de su cultura... 

El vídeo está en inglés (hay una versión japonesa que aunque muy interesante mi desconocimiento de esa extraña lengua hace que me pierda parte del mensaje, para que nos vamos a mentir) y aunque normalmente lo traduzco, como es muy largo y los gráficos están muy bien y muy universalmente hechos, lo dejo tal como está. 

Disfrutad del vídeo, del fin de semana, y de las vacaciones si las tenéis. 




30 julio 2012

Cuando tu futuro depende de una gota

En 1910 entró en vigor en el estado de Tennessee (EE.UU.) una ley que comúnmente se denominó como la Regla de una Gota. Posteriormente, con la aprobación de la Ley de Integración Racial de 1924, otros estados, como el de Virginia, comenzaron a aplicarla también. Esta ley establecía que cualquier persona que tuviera una sola gota de sangre negra en su cuerpo sería considerada de raza negra (más tarde lo ampliaron a una gota de sangre de nativo americano).

Lo que actualmente es, claramente, una estupidez como la copa de un pino (pobre pino y pobre copa que no entiendo por qué les tachan de estúpidos) en aquella época era, además, un castigo social. No está de más recordar que hasta 1970 en EE.UU. regía la segregación racial, lo que significaba que si eras considerado negro sólo podías ir a colegios de negros, a hospitales de negros, a baños de negros, sentarte en los asientos del autobús para negros (o directamente tener que quedarte de pie), comer en restaurantes para negros, no tenías derecho a voto... Lo que derivaba en altas tasas de desempleo, de pobreza y mayor vulneración de tus derechos (básicamente si un blanco pegaba, robaba o mataba a un negro solía salir impune del castigo). Con estos antecedentes, renegar de tu tatarabuelo/a de origen africano parece más una cuestión de supervivencia que de racismo.

Hoy en día, esta ley está derogada, pero el concepto que bajo ella subyace, la llamada hipodescendencia, sigue vigente, no sólo en el censo de EE.UU. [por favor, échadle un vistazo a las preguntas, donde lo primero que hacen es preguntarte si eres de origen español o latino y, luego, a partir de ahí tienes que especificar de qué raza eres (negro, blanco, japonés, vietnamita, samoano... increíble pero cierto)] sino en el imaginario colectivo de la gente. De la gente de todo el mundo, no sólo de Estados Unidos, que no es plan de colgarle a ellos el sambenito porque en esta procesión cada cual aguanta su vela.

A partir de la década de los 60, con el surgimiento del movimiento Black Power, la comunidad afrodescendiente comienza a reivindicar el orgullo de su color de piel y, ahora, ese orgullo es utilizado por algunas personas para darle mayor promoción a los logros conseguidos. Pongamos dos casos que todo el mundo conoce.

Primer caso. Barack Obama, el primer presidente negro de la historia de los EE.UU. Esto que todos hemos oído, se nos ha vendido como un hito, como un logro contra el racismo y la discriminación. Bueno, pues supongo que ya sabréis que Barack Obama NO es negro. No digo que no sea negro de color de piel (aunque conozco a algunos que han pasado por solarium que son bastante más morenos) sino que no es negro de "raza" (luego me meto con este asunto que no creáis que no tiene miga). Su padre era un africano (keniata, para más señas), con la piel bastante oscura, para qué mentirnos, pero su madre era una estadounidense blanca. Y dado que en su ADN tiene el mismo peso que sea blanco que que sea negro, el considerarlo de una u otra forma es erróneo y despectivo (para la "raza" que se deje de lado, por ejemplo).

Segundo caso. Halle Berry, la primera actriz negra en conseguir un Oscar a la mejor interpretación femenina protagonista. Sí, el padre de la señora Berry es afroamericano, pero esa señora con pinta de guiri, que aparece con ella durante el acto de premiación de los oscar, es su augusta madre. Y sí, como podéis ver es blanca, así que el origen étnico de la actriz no es tan categórico como nos lo han transmitido.

Tradicionalmente, en España, a las personas con mezcla étnica se les denominaba mulatos, mestizos, zambos... dependiendo de las etnias de origen. Pese a que mestizo es el resultado de la unión de un/una indígena y un/una blanca, si hay que utilizar algún término que incluya todos los cruces étnicos, mejor usar ése, que parece que es el único que no es despectivo [mulato (persona cuyos progenitores son uno/a blanco/a y otro/a negro/a) viene de mula que es el cruce de caballo y burro y zambo (persona cuyos progenitores son uno/a indígena y otro/a negro/a) viene del nombre de una clase de mono que vive en el continente americano]. Así que, ¿por qué no identificarse como mestizo en lugar de negro o blanco? Porque, aunque parezca mentira, existe la creencia de que el mestizo es inferior al blanco, negro o indígena. Porque no es puro. La gente se niega a ser reconocida como mestizo y, por eso, elige entre los orígenes étnicos que tiene el que mejor cree que le representa en detrimento del otro o de la mezcla.

¿Y por qué Barack Obama y Halle Berry han reclamado su origen africano a la hora de identificarse? No tengo constancia de que ninguno se haya proclamado al respecto, pero lo que sí está registrado es, que en el caso de Obama, cuando comenzó su andadura política, andaba escaso del apoyo de la población afroamericana. El motivo parece ser que fue porque, tras el divorcio de sus padres, Obama se fue a vivir a Hawaii, con sus abuelos maternos, blancos, con los que se crió en un entorno blanco. Ergo, para los negros Obama era blanco. ¿Cómo ganarse el apoyo de la población afrodescendiente, en particular, y de las minorías en general? Reivindicando su origen afroamericano (término muy directo y acertado en su caso dada las nacionalidades de sus progenitores). En 2008, cuando consiguió la presidencia de Estados Unidos, Obama contaba con el respaldo del 79% de los "no blancos", que en el caso de la población negra subía al 91%. Teniendo en cuenta de que en EE.UU. las minorías constituyen más del 36% de la población total (unos 110 millones de habitantes), que te apoyen casi el 80% es mucho apoyo. Y, por si eso fuera poco, su eslogan fue: "Yes, we can" We: estadounidenses. We: afrodescendientes. We: minorías étnicas.

En 1998, la Asociación de Antropólogos Americanos (más bien estadounidenses, que son muy de expandirse ellos) publicó un manifiesto en el que se posicionaban sobre el tema de la raza. En él, declaraban que no existe ningún fundamento biológico que determine que el ser humano se divida en razas. Sino que éstas fueron un mecanismo social, creado en la época colonial, para referirse a todas las poblaciones que no fueran las europeas blancas. Como lo más distintivo es el color de la piel, la raza se estableció según este criterio (blanco, negro, amarillo, rojo...). Y con el establecimiento de la raza llegó el establecimiento del valor y estatus del individuo dentro de la sociedad.

El color de la piel es un fenotipo, un rasgo físico, tan importante biológicamente, como el tener el pelo rubio, castaño o negro, los ojos verdes, azules o marrones, el cabello liso, ondulado o rizado, las fosas nasales grandes o pequeñas (una cuestión de adaptación al aire seco y caliente del desierto o frío y húmedo de la zona helada fundamentalmente) o ser alto, bajo o de mediana estatura. Así que creo que determinar que una persona es mejor o peor, tiene más o menos derechos, más o menos inteligencia o más o menos oportunidades por un aspecto tan nimio como el color de piel, no sólo es de una soberbia increíble, sino de una necedad supina. 

30 mayo 2012

Procrastination

Hace un par de días aprendí una palabra nueva en inglés que no deja de rebotar en mi cabeza desde entonces: Procrastination (procrastineision), o el arte de dejar para luego lo que deberías hacer ahora. La palabra en sí no es que sea la más armónica del diccionario, de hecho suena un poco sórdida, incluso. Pero me encanta el hecho de que exista una palabra para un concepto amplio que habitualmente conlleva un montón de explicaciones.

Pongamos, por ejemplo, que tienes que escribir una reclamación, lo cual, obviamente, no te apetece nada porque escribir reclamaciones es una de las cosas más aburridas del mundo mundial. Entonces comienzas a hacer otras cosas que deberías haber hecho en otro momento, pero no en ese y alguien te pregunta ¿qué haces? y tú, en español, le dices: pues mira, es que tengo que escribir una reclamación para ese asunto que te comenté, pero me he dado cuenta de que no tengo quitaesmaltes así que tuve que bajar a comprar al supermercado y cuando volví, al ir a colocarlo en el baño, me di cuenta de que tengo el cajón echo unos zorros y me puse a recogerlo. ¿Te has dado cuenta, alguna vez, de la cantidad de medicamentos que se caducan? O sea, que andabas perdiendo el tiempo en vez de escribir el recurso. Hombre, perdiendo el tiempo no, que no te creas que no es importante mantener el cajón de las medicinas actualizado, que luego pasa algo y te tomas algo caducado y vete a saber tú, igual te sale un tercer ojo o algo peor. 

Mismo escenario, esta vez en inglés: What are you doing? Procrastinating. Y ya. No hace falta más. Todo el mundo sabe que estás buscando excusas para no hacer algo que tienes que hacer. 

Yo hago mucho eso de procrastinate. De hecho este es uno de esos momentos. De hecho el otro día escribí sobre este tema sin saber que estaba escribiendo sobre este tema. Sólo sabía que cuando tengo que estudiar se me ocurren miles de cosas que tengo que hacer justo en ese momento. Se suele asociar la procrastination con la vagancia, pero yo no estoy de acuerdo. Yo hago miles de cosas, y muchas de ellas muy importantes, cuando estoy procrastinating. Lo único es que las hago a destiempo. Ahora que lo pienso, puede que la culpa no sea mía, sino de las responsabilidades que no se adaptan a mi ritmo de vida. Sí, será eso. 

Bueno, el caso es que andaba yo buscando el significado de la palabra en cuestión cuando me encontré un vídeo. Es un trailer de un libro. Lo que me parece muy buena idea, porque la publicidad de los libros suele ser 1) inexistente 2) minoritaria 3) aburrida. Y claro, a no ser que seas un lector empedernido, que entonces no necesitas ningún tipo de estímulo para leer, pues es difícil que decidas que qué demonios, que te encantó el soporífero anuncio donde aparece el careto del escritor/a y la portada, pero en el que cuentan poco del contenido, y que como parece que el libro tiene buena pinta, a pesar de que tú nunca lees has decidido que te vas a comprar el libro. 

El libro en cuestión se llama You are not so smart o en su versión española No eres tan listo (supongo que la frase acaba en como tú te piensas) y habla, precisamente, sobre la procrastination. El trailer, que dura tres minutos y medio está en inglés y aunque el tipo habla bien clarito, en ocasiones mete la sexta y es difícil seguirle el ritmo (y no digamos ya el de las letras). Para los que aprender inglés es su propósito de los últimos veinte nuevos años he dejado la traducción abajo, porque aunque parezcan obviedades, a mí me ha hecho pensar. Lo que nunca está mal. Y porque los vídeos molan más cuando uno los entiende. 


Procrastination. Se manifiesta en cada aspecto de tu vida. Esperas hasta el último minuto para comprar los regalos de Navidad. Aplazas ir al dentista o a hacerte la revisión al médico. Hay un montón de platos amontonándose en la cocina. Quizás es más probable que juegues a Angry Birds antes de hacer abdominales. Puede que tengas que entregar una petición de subvención, o una tesis, o una presentación o un libro... 

Lo evitarás. Lo empezarás mañana. Te tomarás tiempo para aprender un idioma o a tocar un instrumento. Sin embargo, antes de hacer eso, quizás debas mirar tu e-mail y también tu facebook, sólo para quitártelo de en medio. Puedes intentar luchar contra ello. Puedes comprar una agenda o usar esa aplicación de tu teléfono. Pero esas herramientas, por si mismas, no ayudan, porque el problema no es que seas un mal administrador de tu tiempo, es que eres un mal estratega y hay una guerra dentro de tu cabeza. 

En psicología esto se llama Tendencia hacia el presente, que significa ser incapaz de alcanzar lo que quieres: cambios antes que tiempo. Lo que quieres ahora no es lo mismo que lo que querrás más adelante. La Tendencia hacia el presente explica porque compras lechugas y plátanos sólo para tirarlas después, cuando te olvidas de comerlas. La Tendencia hacia el presente es por qué haces el mismo propósito durante diez años seguidos, pero esta vez, lo dices en serio. 

Pensar acerca de pensar. Esa es la clave. En la lucha entre el debería contra el quiero algunas personas han descubierto algo crucial: el querer nunca se va. 

Procrastination es escoger el querer sobre el deber, porque no tienes un plan para esas veces en las que tienes tentaciones. Debes ser experto en pensar acerca de pensar para vencerte a ti mismo en la procrastination. Debes darte cuenta de que hay un tú, que se sienta ahí ahora, leyendo esto, y hay un tú, en algún momento del futuro, que estará influenciado por diferentes ideas y deseos. 

Estás en una posición diferente cuando un patrón alternativo de funciones cerebrales esté disponible para dibujar la realidad. El tú del presente puede ver el coste y recompensa cuando eliges estudiar para un examen en vez de ir a un bar, comer una ensalada en vez de un pastel, escribir el artículo en vez de jugar a los videojuegos. El truco es aceptar que el tú del presente no será la persona que tenga que enfrentar esas elecciones, será el tú futuro. Una persona en la que no se puede confiar. El tú del futuro se dará por vencido y entonces volverás a ser el tú del presente. Y te sentirás débil y avergonzado. El tú del presente debe engañar al tú del futuro en relación a lo que está bien para ambas partes. 

Hay personas introspectivas inteligentes, que piensan acerca de pensar, acerca de los estados de la mente, acerca de expectativas y entornos, que pueden hacer las cosas, no porque tengan más fuerza de voluntad, más energía. Sino porque saben que la productividad es como el juego del gato y el ratón contra la infantil y fundamental predilección humana por el placer y la novedad, que nunca puede ser suprimida del alma. 

Es mejor que gastes tu esfuerzo en ser más astuto que tú mismo que en hacer promesas vacías, rellenando días en el calendario o estableciendo fechas para hacer flexiones. Puedes aprender a vivir con procrastination, esquivándolo, pero nunca podrás borrarlo de tu vida. Es sólo una de las muchas razones por las que No eres tan listo. 

09 mayo 2012

Curiosidades culturales

Me está gustando el libro de Antropología Cultural de Conrad Kottak. Primero porque, a pesar de ser un tocho tamaño sábana de más de 450 páginas, está estructurado de una forma muy ligera y amena, como a mí me gusta, que no hace falta complicar las cosas. Tiene muchas imágenes (¡qué manía con no poner fotos en los libros de texto para adultos! Yo al menos me aburro y pierdo la concentración ante un erial de palabras que no cuentan una historia) que ejemplifican lo narrado, con muchos subtemas para descansar la vista y la mente, con distintas secciones independientes para que no tengas que empezar por el principio y no parar hasta el final... Pero sobre todo me gusta por el contenido. Además de sacar temas sobre los que uno (o al menos yo) no reflexiona habitualmente, cuenta un montón de curiosidades sobre otras culturas. Y yo adoro las curiosidades. Me encantan. Me apasionan. Y además las recuerdo aunque hayan pasado años. Luego entraría el hecho de que, de cuando en cuando, las saco en conversaciones y la gente me mira con cara de "esta tía de dónde ha salido", pero ese es otro tema.

Ahí van algunas de esas curiosidades que me han llamado la atención: 

En el capítulo del matrimonio habla sobre el incesto y la endogamia, como algo considerado tabú por la mayoría de las culturas pero, aún así, ampliamente practicado. Cuando hablamos de incesto nos viene a la cabeza las relaciones no consensuadas entre, sobre todo, padres e hijas menores de edad; pero el incesto engloba también las relaciones entre hermanos, madres e hijos y entre primos carnales, sean o no deseadas por ambas partes. Siempre se nos ha dicho que tener relaciones sexuales con un familiar cercano, aparte de asqueroso, conlleva el riesgo de engendrar hijos con deficiencias físicas y/o mentales. El libro tiende a descartar esa teoría y pone ejemplos de sociedades donde el incesto no sólo era permitido sino promovido. 

Este es el caso de algunas sociedades polinésicas (como la hawaiana) donde los ancestros creían en una fuerza impersonal que se llamaba mana. También consideraban que no te podías casar con alguien con menos mana que tú (supongo que te debilitaba el espíritu) y que el rey era el ser humano que más mana tenía (que para eso era rey) sobre la faz de la tierra. El resultado es que el rey sólo se podía casar con su hermana, que era la única que tenía el mismo mana que él. Aunque nos extrañe, esta costumbre no era única del pueblo hawaiano, sino que también se practicaba en lugares tan dispersos como en el antiguo Egipto y en el Imperio Inca de Perú. 

En otro de los temas habla de la cultura y explica los diversos mecanismos por los cuales la cultura es dinámica. Evoluciona. Uno de esos mecanismos es la aculturación, que es el intercambio de características culturales entre dos grupos distintos que mantienen contacto (normalmente por motivos comerciales). Un ejemplo de aculturación es el pidgin, que es el lenguaje rudimentario que se desarrolla para que dos pueblos distintos puedan comunicarse (ahí me acordé de una anécdota que contó Perico Delgado sobre cómo se comunicaban los ciclistas en un pelotón en el que había casi tantos idiomas distintos como personas. Cogiendo una palabra de aquí, otra de allá, me invento una nueva y ya tenemos nuevo método de comunicación). Muchos vocablos de ese pidgin se mantienen en el tiempo incorporándose en el lenguaje cotidiano, como pasó en la India, tras la llegada de los ingleses. 

Pasamos al género y aquí Kottak nos cuenta que en muchos pueblos nativos americanos (no en uno, sino en muchos) existen cuatro géneros. Hombre, mujer, berdache y mujer con corazón de hombre. Los berdache eran hombres biológicos que asumían modales, conductas y labores de las mujeres, casándose incluso con hombres de la tribu y ejerciendo como la mujer del hogar. Las mujeres con corazón de hombre realizaban labores tradicionalmente masculinas, como cazar, mientras en el tipi les esperaba su mujer con la comida hecha. No he podido dejar de pensar en lo mucho que debieron de sufrir esos pueblos cuando se vieron abordados por una pandilla de puritanos reprimidos para los que todo tenía que ser A o A. 

Y es que, efectivamente, la cultura evoluciona, pero no quiere decir que evolucione hacia el respeto y la diversidad. La sociedad en la que vivimos nos empuja hacia la homogeneidad, como si fuese algo positivo, como si fuese algo natural. Pero no lo es. La aparente perogrullada de que cada persona es un ente único parece no ser tan obvia en nuestra sociedad. ¿Que te gusta vivir de noche y dormir de día? Eres un raro. ¿Que eres mujer y te gustan las mujeres o te gustan tanto los hombres como las mujeres? Eres una desviada. Y una enferma. ¿Que te gusta vestir diferente a lo que marca la moda actual? Eres una estrafalaria. ¿Que además no aceptas que eso sea así y lo dices abiertamente? Eres una radical. Y además peligrosa. Para que hablemos de desarrollo, y de respeto y de tolerancia. Para que vayamos ahora de modernos "aceptando", por ejemplo, el matrimonio homosexual. Porque además, me apuesto lo que sea, a que habrá alguien que lea este post y piense que los polinésicos, los nativos americanos, los incas y los del antiguo Egipto eran unos bárbaros y unos incultos. Cuando inculto significa no tener cultura y lo único que pasa es que tenían una cultura distinta a la nuestra. 

Eso me recuerda a otro término que se desarrolla en el libro y del que en el mundo occidental hacemos más que uso, abuso: Etnocentrismo, que consiste en mirar la propia cultura como superior y aplicar sus valores para juzgar a las personas de otras culturas. ¿Lo has practicado alguna vez? Yo, lamentablemente, sí. 

26 abril 2012

29 maneras de mantenerse creativo

Ser creativo una vez no es difícil. Todo el mundo puede tener un golpe de suerte y dar con una idea fantástica en un momento dado. El problema es mantener eso en el tiempo. Ser creativo día tras día es frustrante, agotador y, en ocasiones, imposible. Pero, ¿qué hacer cuando tu trabajo depende de que cada día grites ¡eureka!? Este vídeo te da 29 consejos de cómo conseguirlo. 

Por si alguien no entiende inglés, me tomo la libertad de traducirlo.





1- Haz listas.
2.- Lleva un cuaderno a todas partes.
3.- Intenta practicar la escritura libre.
4.- Aléjate del ordenador.
5.- Deja de machacarte. 
6.- Haz descansos.
7.- Canta en la ducha.
8.- Bebe café.
9.- Escucha música nueva.
10.- Se abierto.
11.- Rodéate de gente creativa.
12.- Obtén retroalimentación.
13.- Colabora.
14.- No te rindas.
15.- Practica, practica, practica.
16.- Permítete cometer errores.
17.- Ve a algún sitio nuevo.
18.- Agradece las cosas buenas de la vida.
19.- Descansa mucho.
20.- Toma riesgos.
21.- Rompe las reglas.
22.- No lo fuerces.
23.- Lee una página del diccionario.
24.- Crea una estructura de trabajo.
25.- Deja de intentar ser perfecto para alguien.
26.- ¿Tienes una idea? Escríbela.
27.- Limpia tu espacio de trabajo.
28.- Diviértete.
29.- Termina algo. 

20 abril 2012

Sobre las extrañas traducciones de los títulos

Aprovechando un extraño momento de insomnio matutino, me he acabado de leer "No me iré sin decirte adónde voy" de Laurent Gounelle. Lo cogí de la biblioteca atraída por la sinopsis, que no es otra que la de Alan, un tipo que lleva una existencia tan anodina y vacía que decide ponerle fin a su vida tirándose de la Torre Eiffel. Justo en el momento en el que lo va a hacer, aparece un señor que le dice que si renuncia a suicidarse, él se encargará de su vida. A partir de ahí, Alan tendrá que enfrentarse a una misión tras otra, lo que le hará quitarse de la cabeza la idea del suicidio. No le demos vueltas, por favor, al por qué me atrajo ese argumento, que hoy no toca psicoanálisis.

La novela, que en las librerías se vende en la sección de narrativa, en la biblioteca está catalogada como de autoayuda. Y con toda la razón. El tema no está mal, y entiendo que tiene que llevar una carga de moraleja y de consejos vitales por eso del suicidio y la vacuidad vital, pero en varios momentos, qué puedo decir, éstos derivan en el sermón de la montaña y pufff, ¡qué pereza! El libro resulta fácil y rápido de leer pero me ha decepcionado mucho el estilo narrativo y no digamos el final que no cuento para el que quiera la lea. Y hasta aquí el comentario literario.

Porque el post de hoy va sobre otra cosa en la que me ha hecho pensar este libro. Va sobre la traducción de títulos de novelas y películas extranjeras al español, dando como resultado otros, a menudo desconcertantes y sin sentido. Y aún voy más allá. Aunque tengan más sentido que el título original, ¿el que decide cambiarlo no se da cuenta de que el título forma parte de la obra y, por tanto del proceso creativo?, ¿acaso el traductor se toma la libertad de decir, "Uyy, va a ser que no me gusta las palabras que está usando, mejor las cambio que va a quedar así mucho más mono"? No. Pues entonces. 

Empezamos por No me iré sin decirte adónde voy. La primera pregunta que le surge a todo aquél que lee el libro es ¿y por qué ese título?, ¿de dónde viene?, ¿a qué se refiere? Ni idea. No tengo ni idea (y esto va por ti, Phoenix). El título no hace referencia a ningún momento de la novela, ni te da ningún indicio de por dónde va el asunto, ni nada. Sin embargo, el título original "Dieu voyage toujours incognito" (Dios viaja siempre de incógnito) sí. Según yo entiendo, Dios es Yves Dubreuil, el señor que salva a Alan del suicidio y que le guía en la reconfiguración de su nueva vida. 

Afortunadamente no es habitual encontrarse con esas aberraciones en literatura. De hecho, después de un sesudo proceso de recuerdo sólo me ha venido a la mente otro caso (aunque seguro que hay miles) que no deja de ser, cuando menos divertido, por el mal de la ignorancia que sufría el que lo tradujo. Se trata de La importancia de llamarse Ernesto, de Oscar Wilde, cuyo título original es "The importance of being earnest". Cualquiera que sepa un mínimo de inglés, y el que no puede consultar wordreference,  sabrá que la traducción exacta de earnest es serio, y no Ernesto (que sería Ernest), por lo que el título en español quedaría como "La importancia de ser serio". Me imagino, a más de uno, buscando a Ernesto por todo el libro, llegando al final de la novela y preguntándose en qué leches estaría pensando Oscar Wilde cuando le puso ese título si luego no iba a hacer aparecer a ningún Ernesto. ¡Qué vacilón! 

Ahora vamos al cine, y ¡buff!, eso ya es harina de otro costal. Yo no digo que no sea difícil, en algunas ocasiones, traducir un título de forma que tenga sentido, no sólo gramatical sino también conceptualmente, en el idioma al que traduces. Pero es que, a veces, uno no puede evitar pensar que los de las distribuidoras debían de estar muy fumados o borrachos, o ambas cosas, cuando decidieron retitular la película. Y para muestra, algunos ejemplos.

Olvídate de mí o su versión original "Eternal Sunshine of the Spotless Mind". Que sí, que lo entiendo, que "Eterna luz del sol de la mente en blanco" además de difícil de recordar no tiene mucho atractivo a la hora de vender, pero... ¿Olvídate de mí? El que haya visto la película sabrá que como mucho, y tirando por ese camino pedregoso que nos han abierto, sería Me olvido de ti. ¿O no?. 

Una más clásica, de Hitchcock, Con la muerte en los talones. ¿Título original? "North by Northwest" o lo que es lo mismo: "Norte por Noroeste". Que sí, que es verdad, que queda un poco críptico, pero al menos no te destripa la película como en la versión española. Que te dice a gritos "Oye, que esto va de un tío al que le persiguen para matarlo". 

Es muy buena también la de La jungla de cristal, que en inglés original se titula "Die hard". ¿Y qué significa  Die hard? Pues pertinaz, y en el contexto de la película, difícil de matar. En la primera cinta lo de La jungla de cristal quedaba muy apropiado, porque se desarrollaba en un edificio de cristal, cerrado a cal y canto y sálvese quien pueda. Pero me imagino a los genios que titularon en español, echándose las manos a la cabeza al ver que sacaban una segunda, y una tercera, y una cuarta y el año que viene una quinta parte. Y claro, primero le pusieron un subtítulo para identificarla y después le quitaron lo de "de cristal", luego vino lo del 4.0 y ahora... En fin, que queda muy cutre, ¡vamos!

¿Y qué decir de Sonrisas y lágrimas, menos conocida como "The Sound of Music"? A ver, ¿tan difícil era traducirla como "El sonido de la música"? ¿Y qué quiere decir Sonrisas y lágrimas? ¿Lo que le produjo la cinta al descerebrado que decidió traducir el título?, ¿lo que se supone que le tiene que producir al espectador? Y aquí me voy a mofar un poco de la traducción para América Latina (mucho más atinados, en este ámbito, que los españoles, pero en este caso se columpiaron de mala manera) como "La novicia rebelde", que ya te cuenta media película y que además, a mí me suena fatal. 

Y bueno, miles de películas más, que esto de traducir los títulos como nos sale de los tolondrines, parece que se ha convertido en parte de nuestra idiosincrasia nacional. Pero, ¿por qué es un problema eso de cambiar el título? Pues además de porque es ridículo, innecesario e inmoral, es porque cuando uno quiere mantener una conversación sobre cine, con alguien de fuera de España, tiene que dar más explicaciones que el rey tras su cacería de elefantes, para poder determinar si se está hablando de la misma película o no. O porque para poder comprarte una cinta en una tienda del extranjero, o en amazon, tienes que hacer antes un exhaustivo trabajo de investigación, que ríete de las pruebas de los participantes de El tiempo es oro

Menos mal que, poco a poco, las distribuidoras comienzan a tener un poco de sentido común y cuando el título es imposible de traducir de forma inteligible, lo tienden a dejar en su versión original (así, de paso, colaboran en la difusión del inglés, que tampoco nos viene mal). Casos que se me ocurren así, a bote pronto, son Brokeback MountainOcean's Eleven (y sus sagas twelve y thirteen),  Toy StoryUp in the air,  Battleship y un larguísimo etcétera más. 

25 marzo 2012

El pastor galáctico

¿Alguien conoce San Agustín del Pozo?, ¿no? No os preocupéis, es completamente normal. Es un pueblo pequeño donde como no pasa nada no sale en la televisión. Y todos sabemos que lo que no sale en la tele no se conoce. ¿Entonces, por qué sacar a relucir esta diminuta localidad, Lamb? Pues porque este pueblecito de Zamora, de apenas 200 habitantes, situado en plena Tierra de Campos, tiene dos cosas interesantes. La primera es que es el pueblo en el que nació mi padre. La segunda es que hay un pastor de ovejas que es consultor de la NASA y de la Agencia Espacial Europea. Vale, sí, ya, ya, lo de mi padre sólo es interesante para mí (que no es poco), pero no me negaréis que lo segundo es muy, pero que muy curioso. Así que dejadme que os presente al Pastor Galáctico, como él mismo se hace llamar.

Su nombre es Joaquín Tapioles y tiene 52 años. En su página web, cuenta que descubrió su pasión por las estrellas cuando era niño. Iba una madrugada con su padre a recoger las ovejas, que habían dejado pastando en el campo, cuando observó una lluvia de estrellas fugaces y se quedó tan prendado que desde entonces no ha dejado de mirar para arriba. 


Antes de continuar narrando cómo llegó este hombre a colaborar con la NASA, quisiera comentar un par de cuestiones. La primera es que ser pastor es un empleo. Esto que parece una perogrullada no lo es tanto y voy a explicar por qué. Los pastores de ovejas no son los dueños de las ovejas. En Tierra de Campos la gente paga a un hombre (porque lo de las pastorcillas sólo es habitual en los cuentos de Andersen o Perrault) para que les cuide las ovejas, las saque al campo a pastar, las ordeñe e incluso las esquile. Cuantas más ovejas pastoree, más dinero gana el pastor, por eso se suelen ver rebaños de cientos, e incluso más de mil, de estos seres lanudos. Este empleo se transmite (o transmitía porque no sé cuántos quedarán ahora en activo, pero no creo que muchos) de padres a hijos. Es un trabajo solitario (aunque supongo que con las nuevas tecnologías cada vez menos) donde se está expuesto a las rigurosidades de la climatología y donde no te haces rico. La segunda de las cuestiones es que la comarca de Tierra de Campos es una llanura que tiene muy pocos pueblos, pequeños y muy separados geográficamente, lo que hace que no haya contaminación lumínica y que el cielo sea un perfectamente visible mapa estelar. 

Con estas dos premisas en la cabeza, retomo el hilo de la historia. El caso es que ese niño que se quedó anonadado con las estrellas, comenzó a mirar hacia el cielo. Primero a ojo descubierto, luego con binoculares, prismáticos y catalejos hasta que consiguió su primer telescopio. Por el día, mientras las ovejas pastaban, se dedicaba a leer revistas y libros sobre astronomía, para saber dónde y qué mirar. Tras ese primer telescopio llegó otro más potente, y otro y otro hasta que harto de montar y desmontar el chiringuito llegó a la conclusión de que necesitaba algo más, que le permitiera ver las estrellas más nítidamente y con más comodidad. Así que, ni corto ni perezoso, decidió poner un observatorio en su casa. Como no tenía dinero para mandar hacer uno, se puso manos a la obra (literalmente) para construírselo él mismo. ¿Cómo se construye un observatorio astronómico? Yo no tengo ni idea, y parece que Joaquín Tapioles tampoco, porque decidió meterse en internet, para buscar algunos modelos e instrucciones. Con eso y fijándose en otros observatorios construyó el suyo, donde puso un telescopio de largo alcance y mayor precisión, un ordenador y una cámara digital. 

¿Y cómo, finalmente, llegó este pastor galáctico a colaborar con la NASA? Pues resulta que como el cielo es infinito, por más que la NASA tenga más recursos humanos y, sobre todo, económicos que algunas naciones, no puede alcanzar a ver todos los fenómenos que se producen en el universo, así que echa mano de los astrónomos aficionados, que con sus propios medios se dedican a observar el cosmos y a documentar todo aquello que se salga de lo ordinario. El proceso de contacto no lo cuenta, pero no creo que escribiera un email en plan "Hey, Mr. NASA, que he construido un observatorio en mi casa, y como veo que se te escapan algunas cosillas estelares, pues si quieres te echo una mano", sino que supongo que la NASA ya tiene un departamento de "captación de aficionados consultores", o algo así, que se pondría en contacto con él. 

En fin. La cuestión es que cuando me encuentro con este tipo de historias, donde alguien consigue realizar sus sueños a base de pundonor, siento una envidia sana porque me gustaría tener ese tipo de pasión por algo. Aunque luego pienso, "con todas las cosas interesantes que hay para hacer y ver en esta vida, ¿cómo te vas a centrar sólo en una?". Así que, por ahora, seguiré diversificando mi atención. 

Y ya sabéis, niños, hoy hemos aprendido que "querer es poder". 

05 noviembre 2008

Parece que eso de la sangre ya no es tan importante...

Intenta volver a prisión para no discutir con su familia

Un hombre napolitano de 32 años de edad condenado a arresto domiciliario ha preferido violar la prohibición de salir a la calle para volver a prisión, en lugar de permanecer en su casa aguantando discusiones con su familia, informó el sábado la agencia Ansa. Seguir leyendo el arículo
Foto y Vídeo relacionado Ampliar fotografía Massimiliano Ambrosio pidió en vano a la comisaría de Frattamaggiore, en Nápoles, que le autorizaran a cumplir con su pena en prisión y no en su casa, donde la convivencia con su hermana y su cuñado se había convertido en un "infierno". El condenado decidió entonces salir al encuentro de policías para obligarles a llevarle a prisión.

Sin embargo, el juez no ha querido imponerle una pena de prisión y le condenó por este delito a una nueva pena suplementaria de arresto domiciliario.

Sin embargo, para satisfacción de Ambrosio, la Corte de Apelación de Nápoles decidió finalmente esta semana que había infringido la ley y debía ser enviado a prisión para purgar allí el resto de su pena.

Ironías de la historia, el preso había sido condenado inicialmente por sus constantes peleas con su familia.


Y eso que se supone que los italianos son muy familiares...