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15 mayo 2014

El fotógrafo del bosque

Erase una vez un fotógrafo ucraniano al que le encantaba observar la naturaleza. Su nombre era Vyacheslav Mishchenko y, poco se sabía de él aparte de que, como si viviera en el mundo de los pitufos, se dedicaba a fotografiar hongos, caracoles, hormigas, mariposas, arañas, lagartijas y libélulas, en las situaciones más tiernas, divertidas y sorprendentes posibles. 

Como dicen que una imagen vale más que mil palabras, aquí os dejo algunas de sus fotografías que no os dejarán indiferentes. 



































22 enero 2014

Lecturas de enero

Enero es uno de esos meses en los que no sé por qué leo mucho. Así que este año he decidido hacer un sólo post por mes con los libros leídos, en vez de uno por libro, que se le hace muy difícil a la escritura seguir el ritmo de la lectura. 

Estas son mis lecturas de enero. 



1º - Buscando a Tatiana de Debi Alper. Un libro social sobre una joven ex-drogadicta que vive en un suburbio de Londres y que cruza su camino con Tatiana una adolescente ucraniana que es obligada a prostituirse. El libro parece que está escrito por un niño/a, la autora se mete en vergeles de los que no sabe cómo salir y no sale y todo es muy naïf. NO RECOMENDADO.




2º - La señora de Sing Sing de Idanna Pucci. La señora Pucci recupera los escritos de un abuelo suyo para contarnos la historia de la primera mujer condenada a la silla eléctrica en EE.UU. Se trató de María Barbella, una inmigrante italiana que asesinó a un tipo que le prometió casarse con ella sólo para llevársela al huerto. Si no fuera porque Pucci quiere tocar muchos temas a la vez estaría bien el libro. Quiere contar la vida de María, las condiciones de vida de los inmigrantes italianos en EE. UU. a finales del S. XIX, el patriarcado social, la manipulación de los medios de comunicación, las condiciones de las cárceles, la vida de su abuela, la controversia sobre si la condena estaba bien o mal dictada, las lagunas en el sistema judicial estadounidense... Demasiado cacao para tan poca leche. Lo que más me ha gustado es la aproximación feminista. CURIOSO. 





3º - Los enanos de Harold Pinter. Este señor, especializado en teatro, ganó el Premio Nobel de Literatura en 2005. Sería por sus obras de teatro, porque la única novela que escribió (ésta) puff... no tiene ni pies ni cabeza. Eso o yo soy tonta. 3 amigos a comienzos de los 50 en Londres, que tienen conversaciones absurdas en las que hablan de no sabría muy bien decir qué porque el libro es una sucesión de diálogos en plan "¿dónde vas? manzanas traigo" que parecen códigos internos de ellos en donde los demás sólo podemos observar intentando averiguar de qué demonios va la cosa. Me gustaría que alguien más lo leyera y me lo comentara a ver si me puede iluminar, porque me ha dejado perdidísima. 







4º -Niebla en el puente de Tolbiac de Léo Malet. Otra novela con el detective Néstor Burma como protagonista. Me había leído de él Calle de la Estación, 120 y me había gustado y decidí probar con éste que encontré en la biblioteca. Burma es un detective de mediana edad, con sentido del humor, duro pero tierno, amigo de sus amigos, curioso, justo... Y el París en el que se mueve es una ciudad de postguerra (años 50), donde hay más sombras que luces y más porque él tiende a moverse por los bajos fondos. Son fáciles de leer, pero si quieres puedes sacar más de lo que parece en la superficie. De este libro se hizo una versión ilustrada por Jacques Tardi y publicada, en España, por Norma Editorial. Al que le gusten los libros de detectives RECOMENDADA.




5º - El club filosófico de los domingos de Alexander McCall Smith. De él yo había leído la primera novela de su serie La primera detective de Botswana, un libro que cuenta con humor pero sin paños calientes las historias personales de los protagonistas de los casos que se le presentan a Mma Precious Ramotswe, la primera mujer en abrir una agencia de detectives en Botswana. El club filosófico de los domingos es el primero de otra serie, protagonizado, también por una mujer, Isabel Dallhousie, una filósofa de mediana edad, soltera, con tiempo libre y con mucha curiosidad que tiende a convertirse en detective, porque no puede dejar de entrometerse en la vida de los demás. No hay que ver el libro como otro de detectives porque sale uno decepcionado. Creo que es más bien una excusa para filosofar sobre ciertos aspectos cotidianos. Sobre la verdad y la mentira y hasta donde llevar una y otra, sobre la elección de parejas amorosas, sobre el interés por la vida ajena... cosas así. SIN MÁS, aunque a Lambsister le ha encantado, así que debe ser que no tenía yo el ánimo adecuado para leerlo.




6º - Segundo matrimonio de Philip Lopate. Este pequeño libro se asoma a un fin de semana de la vida de Eleonor y Frank, una pareja de mediana edad casados, ambos, en segundas nupcias. Acción, lo que se dice acción, no hay mucha, porque te cuenta un fin de semana normal de una pareja que organiza una cena para un grupo de amigos. Pero de sentimientos, pensamientos, actitudes, acciones... de eso sí. Porque cuando dos personas, con un fracaso amoroso a su espalda, deciden intentarlo otra vez, no llegan con la maleta vacía. Y las cosas que en ella traen, a veces, ocupan demasiado espacio. ENTRETENIDO.







7º - Out de Natsuo Kirino. A Kirino le llaman la reina japonesa del crimen y no es para menos. Me ha encantado la novela. Trata de cuatro mujeres de entre 30 y 60 años que trabajan en el turno de noche de una fábrica de comida preparada en los suburbios de Tokio. Un día una de ellas mata a su marido abusador y el resto le ayuda a deshacerse del cadáver. Por medio aparece la policía, las miserias de cada una, un ex-jacuza en busca de venganza, un cobrador del frac... Más allá de que la novela sea de asesinatos, exuda crítica social. Habla de la posición de las mujeres en la cultura japonesa, sus limitaciones, sus tabúes, sus obligaciones, sus presiones... Habla de la vida de los extranjeros en el país nipón, de la pobreza individual y privada en un país próspero, de la soledad, de la dificultad para manifestar los sentimientos... RECOMENDADÍSIMA. 





8º - El cocodrilo de Fiódor Dostoievski. Mira que lo intento, pero no puedo con Dostoievski. No es que crea que es un mal escritor, que no, que me gusta cómo escribe, pero no puedo con lo que escribe. Pensé que si lo intentaba de nuevo con un pequeño cuento como éste iba a tener más éxito, pero no. Se supone que es una historia llena de humor sobre un funcionario que es comido por un gran cocodrilo y decide vivir en su interior y hacerse famoso con sus reflexiones y observaciones, pero me ha dado repelús y me ha enojado y, desde luego, no me he reído nada. 






9º - Los surcos del azar de Paco Roca. Este libro me lo regaló Lambfather por navidades y la verdad es que me ha dejado un poco plof. Hasta ahora me había encantado todo lo que había leído-visto de Roca, pero éste no y creo que es tema de gusto personal. Está bien documentado, está excelentemente dibujado y la historia no cansa, pero me ha parecido demasiado belicista. La historia trata del propio Roca que viaja a un pueblecito francés en busca de un anciano, antiguo combatiente de la Guerra Civil española, preso en Omán y miembro de la Nueve, una formación parte del ejército francés y compuesta, casi completamente por españoles, que fueron los primeros en entrar en el París ocupado de la 2º Guerra Mundial. ¿Qué es lo que no me ha gustado? Una cosa muy rara. Que Roca, normalmente con un sesgo más social y humano, ha boicoteado casi cualquier indicio de humanidad en el libro. Cada vez que el anciano, narrador de la historia, quería contar algo más mundano y personal, Roca (también protagonista del libro), le cortaba para dirigirlo a aspectos más político-militares. Era como estar viendo un documental y daban ganas de gritarle. ¡¡Paco, joder, calla ya y deja hablar al pobre Miguel!!



10º - El profesor de inglés del chino Wang Gang es uno de estos libros que compré en un mercadillo por 4 euros. Para ser la mejor novela china de 2004 no le dan mucho crédito, la verdad. La historia transcurre durante la Revolución Cultural en la ciudad de Urumqi, cerca de la frontera con Mongolia y la cuenta Amor Liu, un chico preadolescente, hijo de dos arquitectos. Como su título indica, el libro gira en torno a la influencia que el inglés y, sobre todo, el profesor de inglés que llega nuevo al colegio, ejerce sobre el protagonista, que aprovecha para contar el día a día de una época que no sé si era revolucionaria, pero cultural no. Me ha gustado el libro salvo por un pero: han traducido el nombre de los personajes, lo que es completamente ridículo. Así nos econtramos con Amor Liu, Segundo Premio Wang, Amanecer Huang o Basura Li. Sin comentarios en este sentido.



11º -  No es de extrañar que eligiera El devorador de libros, de Rebecca Makkai de la biblioteca con ese título, ¿verdad? También trata relaciones entre adultos y niños. En este caso entre Lucy Hull, una bibliotecaria veinteañera y Ian Drake, un niño que lee compulsivamente y que vive bajo el férreo control de una madre autoritaria. La relación de ambos da un giro cuando Ian decide escapar de ese control e involucra a Lucy en el proceso. Es un libro ligero, lleno de acción que te hace preguntarte cómo va a terminar y que plantea temas como influye la toma o no de decisiones en el devenir vital. SIN MÁS.




12º- Mil soles espléndidos de Khaled Hosseini. No me leí Cometas en el Cielo porque me había visto la película, pero no descarto leerlo, porque la verdad es que escribe bien Hosseini. Mil soles espléndidos trata sobre la vida de dos mujeres afganas que cruzan sus caminos no por los mejores motivos. Mariam y Laila. Mariam es de Herat, nació en los sesenta y es hija no reconocida de uno de los hombres más ricos de la ciudad. Laila es de Kabul, nació en los 80 y su vida está marcada por la indiferencia de una madre que vuelca todo su amor en sus dos hijos varones muertos en uno de los innumerables conflictos de la historia reciente de Afganistán. La vida de las mujeres afganas nunca ha sido bonita, pero lo que pasó con la llegada de los talibanes no tiene nombre. Bueno, sí que lo tiene. Feminicidio. Recomendadísimo. 

17 octubre 2013

Honor y dolor a la japonesa

Segundo abordaje semanal a la literatura japonesa. Hacía tiempo que no leía un cómic, así que ahí va Operación muerte de Shigeru Mizuki.

Tengo un caos de pensamientos y de emociones en la cabeza tras leerlo, pero aún así voy a intentar hacer un esfuerzo y ponerle un poco de orden; a ver si saco, al menos, un par de reflexiones coherentes. 

Sobre el contenido del libro: 


Operación muerte o Gyokusai, eran los ataques suicidas que llevaban a cabo las tropas japonesas (en este caso en la II Guerra Mundial). La acción se desarrolla en la Isla de Nueva Bretaña, en el archipiélago de Papúa Nueva Guinea, en marzo de 1945. Un grupo de entre 300 y 400 soldados japoneses se encuentra recluido en medio de la selva, sin apenas comida para alimentarse, sin apenas agua potable, con la disentería, la malaria, los cocodrilos y los ataques enemigos acabando con sus vidas. Estaban prácticamente rodeados por los soldados aliados y la única forma de sobrevivir parecía ser la de retroceder a posiciones menos comprometidas. Pero de pronto a un oficial de alto rango se le ocurre que no, que eso de retroceder es una deshonra y que lo glorioso y heroico es realizar una operación muerte, o lo que es lo mismo un ataque suicida. Morir mueres, pero con honor, oye, que no es lo mismo.


Si todos estuvieran de acuerdo me parecería estúpido, pero podría entenderlo. El problema viene cuando el oficial que pensó en esa solución también pensó que sí, que hay que morir con honor, pero que él retrocedería para poder informar sobre el resultado y claro, eso ya no gustó tanto a los soldados (que eran considerados menos valiosos que los caballos -insectos les llamaban- y que eran humillados y maltratados a la mínima de cambio), que no deseaban morir, pero que fueron obligados a morir luchando o morir en un consejo de guerra (y eso sí que era deshonor).

Sobre el libro en sí:

El cómic está dibujado en blanco y negro, y aún así, o quizás por esa razón, se sigue sintiendo el horror y la muerte. Me he dado cuenta de que Shigeru realiza dos tipos de dibujos; uno para los paisajes, concienzudo, detallista, casi como si estuviera realizando una litografía. Otro para las personas vivas (porque las muertas pasan a ser parte del paisaje). Las personas son más cómic, con trazos más bastos y menos detalles. Me ha llamado la atención el esfuerzo que ha hecho Shigeru para que cada soldado tenga su propia cara, su propia personalidad, porque ni todos los japoneses son iguales, ni todos los soldados son iguales.

Otro detalle. Operación muerte está editado a la manera japonesa, a petición del autor, lo que significa que se lee de atrás hacia delante y de derecha a izquierda, lo que a mí, que leo los periódicos así, me gusta y mucho.

Sobre el autor:

Shigeru Mizuki es ahora un anciano de más de 90 años, pero con una vitalidad envidiable. Nació en 1922 y fue uno de esos soldados de la "Operación muerte" (afortunadamente uno de los que sobrevivió, aunque a duras penas, porque estuvo a punto de morir de malaria y una bomba le arrancó su brazo izquierdo). En el libro, que dibujó y escribió en 1991, escribe el prólogo donde cuenta lo que él vivió, las licencias que se tomó a la hora de contar la historia respecto a lo que de verdad pasó y por qué decidió plasmar sus vivencias y recuerdos. Os dejo un párrafo, que él lo cuenta mucho mejor que yo:

¿Por qué era necesario defender ese territorio hasta llegar a ese punto? Al oír ese comentario lo único que pude hacer fue soltar un suspiro de impotencia. ¿Era necesario llegar a ese punto?.. ¡Qué palabras tan frustrantes! Ya nadie puede escuchar la voz de los soldados muertos.
Cuando dibujo historias sobre la guerra me sobreviene una rabia indescriptible. No lo puedo evitar. Supongo que son los espíritus de los caídos en combate los que me provocan ese sentimiento.

14 octubre 2013

Había una vez... un circo

Me encanta el circo y todo lo que tenga que ver con él. Pero no el circo Maravilla, que llega a un descampado de la ciudad, con los payasos Pocholín y Pocholón de nariz roja y zapatones, el domador, que bien podría llamarse el torturador, o la amazona vestida de cowgirl. Ese no. Ese me deprime y me enfada. Por eso no voy nunca al circo, porque casi todos son así. 

Del circo me gusta su ambiente mágico, los "guauuuu, es asombroso", como los que te saca El Circo del Sol (y eso que no he tenido el placer de verlos en persona), y como los que debía provocar El circo de la noche que creó Erin Morgenstern.

Porque El circo de los sueños, que sólo abre de noche, es un circo lleno de magia, de misterios, de espectáculos increíbles. Es también un terreno de juego, donde se baten a duelo Marco y Celia, desde que eran pequeños, sin conocer las reglas ni cuando termina.

Me daba un poco de pereza leerlo, porque tiene más de 500 páginas, pero me puse y en seguida me atrapó la historia: encantada, sinuosa, delicada. Y mientras iba leyendo, me iba acordando de las películas El Prestigio  y de El Ilusionista  e iba viendo el circo con la mirada de Marina Anaya. Ha sido un camino de lectura muy bonito, la verdad.

Al que le gusten los libros con aspectos mágicos se lo recomiendo, pero le pongo un pero. No sé cómo hubiera terminado yo el libro, pero lo que es seguro es que no lo hubiera hecho como Morgenstern. Me recordó un poco al final de Lost, donde se liaron tanto con la trama que no supieron salir del embrollo y tiraron por el carril del medio, casualmente el menos apropiado. 


Y al que le guste este tipo de libros le sumo unos cuantos más como La mecánica del corazón de Mathias Malzieu, La invención de Hugo Cabret de Brian Selznick, El último gran viaje de Olivier Duveau de Jali o El espíritu del tiempo, de Benjamin Lacombe.

20 mayo 2013

La solución final para paliar el hambre en el mundo

Tras un irlandés melancólico abordo a un irlandés satírico, Jonathan Swift, mundialmente conocido por ser el autor de Los viajes de Gulliver

Encontré este pequeño libro [52 páginas con ilustraciones incluidas en 11x17cm] ensandwichado entre dos librazos en la biblioteca. Me llamó la atención, primero el tamaño del libro, segundo que nunca había oído hablar de esta obra de Jonathan Swift, a continuación que el libro estuviera ilustrado y finalmente leer cuál era la "humilde propuesta". Como me pasa últimamente estoy encantada de haber descubierto a "Nórdica Libros", una editorial muy interesante que rescata textos clásicos y los mezcla con ilustraciones contemporáneas. ¡¡Hay que ver la cantidad de editoriales que existen en España a pesar de que 4 o 5 insistan en repartirse todo el pastel!! En este caso el libro está ilustrado por Raquel Marín, que no es mala ilustradora, pero que creo que se ha saltado toda la ironía y se lo ha tomado todo a pecho. No ha parecido acertado.  

Bueno, a lo que iba, Una humilde propuesta es una carta que escribe Swift en 1729 en la que lanza al aire una idea para, como él mismo dice, "Evitar que los hijos de los pobres de Irlanda sean una carga para sus padres o su país y para que se conviertan en algo provechoso para el pueblo".  

Antes de revelar cuál es esa propuesta voy a contextualizar un poco la obra. En 1729 Irlanda era propiedad de Inglaterra. A pesar de que la mayoría de la población era católica, los terratenientes y las altas esferas eran protestantes, que mantenían al resto de los ciudadanos sometidos a sus voluntades. El fraude de la Compañía de los Mares del Sur produjo tal crisis económica que todo lo que la poco desarrollada agricultura irlandesa producía, iba a parar a las arcas de Inglaterra, así que a los irlandeses no les quedaba más opción que emigrar (los afortunados) o morir de hambre y miseria. 300 años después el círculo da otra vuelta.  

Swift encuentra la solución a esta terrible situación y nos da muchos argumentos para convencernos de lo apropiada que es. La idea es que las madres se dediquen a amamantar a sus retoños durante el primer año de vida y una vez rellenitos, los bebés sirvan para alimentar a los ricachones y, sobre todo a los terratenientes, porque como dice Swift, dado que éstos han devorado ya a la mayoría de los padres, parecen tener más derecho que nadie a los hijos.  Las ventajas de esta propuesta serían, entre otras, las siguientes: 

1.- Se reduciría el número de católicos en Irlanda, que suponen un enemigo peligroso para los protestantes.

2.- Los más pobres tendrán, por fin, algo propio que se les pueda embargar.  

3.- El Estado gastará menos dinero en mantener a sus pobres y, sobre todo, en las mesas habrá un nuevo manjar que los ricos podrán disfrutar.  

4.- Los padres se ahorrarán el tener que mantener a sus hijos.  

5.- La inclusión de este nuevo plato supondrá un negocio para las tabernas, que desarrollarán su creatividad culinaria. 

6.- Será un gran estímulo para el matrimonio, incentivando a los hombres a que cuiden de sus retoños y, sobre todo, que dejen de apalear a sus mujeres embarazadas para no dañar la mercancía, como hacen con los bovinos y porcinos y equinos.  

De ahí a montar granjas de crianza de niños sólo hay un paso, así que veo futuro a la propuesta y muchas posibilidades para que subvencionen esta iniciativa empresarial. Si alguien quiere ser mi socio/a que se ponga en contacto conmigo.

10 enero 2013

De Jerusalén a Japón para volver a nuestra pesimista situación

Los libros que me leo vienen de tres lugares. El primero y más importante es la biblioteca. Una cosa que me fascina de vivir en Pamplona es la cantidad de bibliotecas que hay y lo bien surtidas que están. Yo voy siempre a la de mi barrio, la Biblioteca de San Pedro. No es una biblioteca grande pero está bien surtida y si tienes tiempo y rebuscas encuentras pequeñas joyas que, al menos a mí, me alegran el día. El segundo es los libros que me prestan o me regalan. Como todos los que me conocen saben que la lectura para mí no es sólo una pasión sino ya una obsesión, tengo la suerte de que tengo a muchos prestadores y regaladores. El tercero es de las librerías, porque también compro libros, aunque bien es cierto que más para regalar que para mí misma. 

Me gusta alternar las lecturas de novelas convencionales con novelas gráficas y aquí tengo mucha suerte, porque aunque San Pedro no esté tan bien abastecida, en este sentido, como la Biblioteca de Yamaguchi, la verdad es que tienen bastantes buenos ejemplares. Como leo mucho suelo coger los libros de tres en tres así que aquí van mis tres últimas lecturas. 


Crónicas de Jerusalén - Guy Delisle



Guy Delisle es un dibujante canadiense casado con una trabajadora de Médicos sin Fronteras que porcuestiones de trabajo tiene que irse a vivir a distintas partes del mundo. Mientras ella trabaja como cooperante, él cuida de sus dos hijos y se dedica a plasmar en dibujos todo aquello que le llama la atención. Crónicas de Jerusalén es un retrato cotidiano del año que pasaron en Jerusalén. Didáctico, costumbrista, irónico, crítico, observador. Me ha gustado más que Pyongyang, me ha hecho querer visitar esa zona del planeta y me ha hecho reafirmarme en mis no creencias religiosas. La cantidad de barbaries que se cometen en honor a la "religión".

Como dijo Buñuel "Soy atea, gracias a Dios" 





El gourmet solitario - Jiro Taniguchi y Masayuki Kusumi

Y de Oriente Medio al Lejano Oriente. Un viaje gastronómico con El gourmet solitario (dibujos de Jiro Taniguchi y guión de Masayuki Kusumi) por Tokyo y alrededores. Los dibujos de un detalle espectacular, aunque sigo sin entender por qué se empeñan los japoneses en autodibujarse con los ojos tamaño XXL y redondos como donuts.

Dan ganas de probar los alimentos (más que nada porque tengo curiosidad por saber a qué demonios sabe, por ejemplo, el nabo adobado en salvado de arroz o las algas hijiki cocidas con konjac y zanahoria). 

Recomiendo el cómic, especialmente, a los de "¿comida japonesa? ¡Ay, no, que a mi eso del pescado crudo como que no!" Que sí, que comen sushi (puntualizando que no todo el sushi lleva pescado), pero también más cosas (de hecho de los 19 platos que presenta sólo uno es sushi). Es como pensar que en España desayunamos, comemos y cenamos, todos los días paella o tortilla de patata. Vayamos ensanchando nuestros horizontes de estereotipos.

Andando - Torres - Carreres - Riego

Novela de hace un par de años pero aún de actualidad (no se sabía lo que se nos venía encima, está claro). Andando, de Alejandro Torres, Albert Carreres y Daniel Riego. Paro, ninis, frustraciones, discriminación... Vamos, una alegría para el cuerpo. Más que una novela parecía que estaba viendo un informativo. Sólo faltaban todos los políticos corruptos, retrógrados, incultos y maleducados que tenemos para acabar de pintar el cuadro.

03 agosto 2012

Japón: El extraño país

Como ya he dicho en alguna ocasión, este año no tengo vacaciones, pero eso no quiere decir que no sueñe con ellas. De hecho, creo que sueño más que si las tuviera, pero ese es otro tema. 

Uno de los lugares que me gustaría conocer algún día es Japón. Más allá de que me apasione el sushi, siempre he tenido curiosidad por la cultura nipona. No es una curiosidad obsesiva en plan ir vestida con uniforme de colegiala, peinar trenzas, llevar los últimos cachivaches tecnológicos y posar ante la cámara haciendo la uve de victoria. Tampoco es una curiosidad obsesiva del tipo veo películas anime y leo cómics manga a todas horas. Es más bien que me gusta, de cuando en cuando, ver películas de allá (no tienen por qué ser de animación. De hecho, salvo las de Miyazaki, no lo son), conocer tradiciones ancestrales y peculiaridades actuales, disfrutar de la música que hacen los grandes compositores japoneses instrumentalistas... No sé, una cosa comedida. 

El caso es que, de pronto, me he topado con este vídeo que quiero compartir. Es un proyecto, para la tesis final, de un estudiante japonés que se hace llamar (o se llama) Kenichi, que según sus propias palabras ha querido hacer el vídeo desde un punto de vista occidental para que los japoneses se den cuenta de que no todo lo que pasa en Japón es tan normal. Así, y dado que el autor es japonés, el vídeo es una visión humorística de los estereotipos de los japoneses en el exterior, una crítica sobre la escasa responsabilidad que muestras hacia algunos aspectos como el de la ecología, un repaso a los iconos de su cultura... 

El vídeo está en inglés (hay una versión japonesa que aunque muy interesante mi desconocimiento de esa extraña lengua hace que me pierda parte del mensaje, para que nos vamos a mentir) y aunque normalmente lo traduzco, como es muy largo y los gráficos están muy bien y muy universalmente hechos, lo dejo tal como está. 

Disfrutad del vídeo, del fin de semana, y de las vacaciones si las tenéis. 




27 julio 2012

Otra mirada a los Juegos Olímpicos

Dentro de poco más de 12 horas dará comienzo, en Londres, la trigésima edición de los Juegos Olímpicos modernos. Durante los días venideros, algunos de los previos y muchos de los posteriores, se hablará, y mucho, sobre deportistas, medallas, derrotas, superación, records, instalaciones y demás parafernalia que acompaña siempre a una cita como ésta. 

Yo hablaré del diseño gráfico que acompaña a esta competición deportiva, porque me interesa más, porque marca estilo y porque, en muchas ocasiones derrocha una creatividad y humor que sorprende. Y sorprende porque no es fácil darle una vuelta de tuerca al mismo tema, una y otra vez, y resultar creativo. 

Me he dado cuenta de que esta fascinación por el diseño en los juegos olímpicos no es nuevo. Hace trece años, cuando yo estudiaba publicidad en la universidad, en la asignatura de diseño gráfico nos pidieron que desarrolláramos toda una campaña en relación a una empresa o evento. Yo elegí las Olimpiadas. El profesor me sugirió (casi que me ordenó, por qué no decirlo) que cambiara de tema porque ése me sobrepasaría. Como soy bastante tozuda no le hice caso y seguí adelante con el proyecto. Las ubiqué en Pekín, no porque supiera que se iban a hacer 9 años después allí (que no), sino porque me gusta mucho el tema oriental. En fin, no sé dónde tengo esos diseños, pero si los encuentro y no son demasiado vergonzosos los colgaré aquí para que los veáis. 

Hay dos momentos claves en los Juegos Olímpicos modernos en lo que a diseño gráfico se refiere. El primero fue las Olimpiadas de Tokyo de 1964, porque fue cuando comenzaron a crear señales identificativas, no sólo de los deportes sino también de los distintos servicios que rodean al evento. El segundo fue la Olimpiadas de Múnich en 1972, porque fue entonces cuando nació la primera mascota olímpica.

Vamos a ver cómo ha evolucionado el diseño durante el último medio siglo.

Tokyo 1964

Los pictogramas de los deportes son en blanco y negro, sencillos, atemporales, tanto que recuerdan mucho a los que se diseñaron posteriormente (al dato con el símbolo del baloncesto que parece que se acaba de tropezar y se va a pegar un trompazo hacia delante). La señalética de los servicios es un poco más oronda (la falda de la mujer para señalar los servicios es graciosísima) y algunos de esos símbolos, como el del teléfono, la cámara de vídeo o el servicio postal siguen vigentes hoy en día. 

México 1968

Cuatro años después aparece el color y desaparecen las personas, quedándose sólo los instrumentos representativos de cada deporte (cuyo número curiosamente descendió de 21 a 18 en esta edición). Aspectos como la bicicleta o las olas del agua son aún ampliamente utilizadas. 

Münich 1972


Se vuelve al estilo y sobriedad de Tokio. Fácilmente identificable, aunque el de boxeo parece Quasimodo. 



Y éste es Waldi, un perro salchicha (técnicamente Dachshund), que se supone representaba la tenacidad, agilidad y resistencia de los atletas. En mi opinión no consiguieron el objetivo, pero es mono. 

Montreal 1976
  
Mediados de la década de los 70 debió de ser un momento de crisis económica y creativa pues se utilizaron los mismos pictogramas creados para Münich (para continuar con el lenguaje simbólico alegaron). 

Este castor tan majo fue la mascota de Montreal. Su nombre es Amik, que en la lengua del pueblo nativo Algonkino significa precisamente castor.  

Moscú 1980

Otra vuelta a los símbolos. Ahora más "humanos" y redonditos y los protagonistas más dinámicos en sus respectivos deportes.

¿Quién no se acuerda del osito Misha, si hicieron hasta una serie de dibujos animados? Visto entonces era muy tierno, visto ahora quizás demasiado infantil. Otro estilo sin duda. Misha es el diminutivo de Mijaíl que parece que es como en Rusia llaman a los osos (tiene que haber de todo, qué puedo decir). 

Los Ángeles 1984

A mí los pictogramas de Los Ángeles me recuerdan a esos muñecos articulados que se usan en dibujo, para captar las posiciones del cuerpo. Parece que se van a descoyuntar a la mínima de cambio. 

Este águila calva, símbolo de EE.UU. llamada Sam (que simboliza la archifamosa figura del Tío Sam) y tocado con un sombrero de copa con la banderola de EE.UU. (todo muy simbólico, como podéis observar) fue la mascota de esta edición. Quisieron hacerla tierna, con ese aire de sabiduría que tiene la ancianidad, al estilo Walt Disney. Hummm, si es que lo hizo Disney.... Ahhh, ya decía yo. 

Seúl 1988

Cuando llegamos a Seúl uno se da cuenta de que, en realidad, los de Montreal fueron muy listos, porque ¿para qué gastar dinero en crear unos pictogramas de deportes que son, prácticamente, iguales a los anteriores? Por destacarse no creo que fuera, más que nada porque no lo consiguió, así que alguien debió de embolsarse una buena cantidad de dinero. 

La mascotilla de Seúl fue este tigre llamado Hodori (que traducido del coreano sería, más o menos, tigrecillo, aunque tiene un aire a tigretón). Llama la atención que el diseñador Kim Hyun hiciera también una tigresa llamada Hosuni, de la cual pasaron olímpicamente, y nunca mejor dicho (puede que naciera aquí la expresión, ahora que lo pienso). 

Barcelona 1992

Más pictogramas con los miembros hechos como si fueran lazos de gimnasia rítmica o algo parecido. Entrañables porque son los nuestros, pero vamos, que un poco más de lo mismo. 

El diseñador catalán Javier Mariscal se arrancó con este perro con forma humana al que llamo Cobi, cuyo nombre viene de las siglas Comité Organizador de las Olimpiadas de Barcelona (COOB). Dicen que está inspirado en un pastor catalán (bien podría ser una leyenda urbana, porque al que sea capaz de reconocer un pastor catalán en esa figurilla simpática le doy un premio). 

Atlanta 1996

Llega 1996 y los estadounidenses deciden viajar en el tiempo y hacer los pictogramas con este mocetón musculoso, este adonis griego elegante, fuerte, atlético... No me gusta. 

Y si los pictogramas eran clásicos la mascota era... un horror. Se llamó Izzy (contracción de What is it? o traducido al castellano ¿Qué es eso? lo que no dice mucho de su proceso creativo, para que nos vamos a mentir). Pasó con más pena que gloria. De hecho creo que nadie se acuerda de esta especie de serpiente de cascabel con ojos de haber comido monguis. 

Sydney 2000

Apropiándose del boomerang, un símbolo de los aborígenes nativos, de los que siempre han renegado,  construyen estos deportistas que parecen llevar pantalones bombachos. Al menos le da un sentido a la innovación. 

Tres mascotas para estos juegos (sería que no se pusieron de acuerdo y fueron todas juntas y en armonía). Una cucaburra (un pajarito típico de las Antípodas) llamado Olly en honor a las Olimpiadas. Un ornitorrinco llamado Syd en honor a la ciudad de acogida, Sydney y un equidna (muy parecido a un erizo pero propio de estos lares remotos) llamado Millie en honor al Milenio. 

Atenas 2004

Vuelven los pictogramas clásicos, pero en esta ocasión con más sentido, porque las Olimpiadas vuelven a su hogar. Demasiado parecido a lo de Atlanta, colores incluidos. Por si a alguien le ha pasado inadvertido, constatar que siguen haciendo los iconos de hombres (cuando curiosamente en esta edición compitieron más mujeres que hombres). Ahí lo dejo. 

Las mascotas fueron esta pareja de Hobbits llamados Athenà (por Atenas) y Phèvos (por Febo, el Dios de las artes y el deporte), que representan unos muñecos tradicionales de la antigua Grecia. Lo de las dos dianas marcando las tetas de la niña no tiene precio. 

Pekín 2008

Los pictogramas de Pekín parecen hechos de blandi blub, aunque probablemente quisieron imitar un poco los trazos de la caligrafía china. Son distintos, pero dan un poco sensación de mareo si los miras mucho rato. 

¿Como mezclamos lo tradicional con lo actual? Se debieron preguntar los chinos.Yy el resultado es esta mezcla entre los Caballeros del Zodiaco, Bola de Dragón y Puka. Cinco mascotas con los cinco colores de los aros olímpicos. Beibei, el pez azul (¿dónde está el pez?), Jingjing, el panda negro, Huanhuan, una antorcha roja, Yingying, un antílope tibetano amarillo naranjoso (ahí, di que sí, reclamando territorio) y Nini, una golondrina verde (por más que la miro no le veo ningún parecido a un pájaro). Dado que las Olimpiadas de Pekín se hicieron hace cuatro años y yo no conocía sus mascotas debió ser que no las publicitaron mucho o que tuvieron muy poco tirón. 

Londres 2012


Y llegamos a las Olimpiadas actuales, las de Londres. Con unos pictogramas más realistas, pero netamente masculinos, que no me dicen mucho, para que nos vamos a mentir. 

Este Mike Wazowski, de Monstruos S.A. robótico es Wenlock (difícil de pronunciar y cuyo origen es demasiado british y rebuscado y que tiene que ver con el Baron de Coubertain, el impulsor de las Olimpiadas modernas). Tiene un poco de cara mala leche, pero ¿quién sabe? quizás triunfe. 

Si alguno ha llegado hasta el final del post, se merece un bonus track por paciente y curioso. Así que aquí dejo esta mini película en la que Goofy nos enseña todo lo que hay que saber de los Juegos Olímpicos. 

¡¡Me encanta Goofy!!