11 noviembre 2008

Cualquier tiempo pasado no siempre fue mejor

Hoy estoy nostálgica, melancólica. Me gusta este sentimiento cuando no viene mezclado con la tristeza. Es suave, tranquilo, me hace sentir en una niebla donde lo único que importa es lo que está dentro de mí porque lo de fuera no lo veo.

Llegó pensando en Chile, en la rutina de Santiago, en los carretes con los amigos donde revolvíamos nuestro mundo sin poder arreglarlo. Es curioso, no me hace falta cerrar los ojos para recordar mi habitación naranja cuando me despertaba, la ducha que se caía de vieja, a Bubi andando detrás de mi, mirándome con sus grandes ojos tristes cómo salía por la puerta para ir a trabajar. El piropo del aparcacoches y el saludo del vigilante del parquímetro. La calle llena de árboles, la acera de hojas y de hoyos, el cielo luchando por ser azul, el Cerro San Cristóbal. Pérez Valenzuela, Providencia, Miguel Claro, el Telepizza, la lavandería, la iglesia, Román Díaz, Huelén, Rafael Cañas, el saludo del chupacabras y empujar la puerta del centro, donde siempre me recibía alguien con una sonrisa.

Yo que huyo de la rutina echo de menos esa "costumbre". Tengo nostalgia de Chile, de la aventura que era para mi estar allí, del cariño que todo el mundo me profesaba, de la sensación de un vasto futuro lleno de experiencias.

He comenzado entonces a pensar si cualquier tiempo pasado fue mejor. Si mi presente es peor que lo que viví. Si me siento yo peor. No. Mi vida es una rutina que me obliga a hacer pequeños cambios para que cada día sea diferente, aunque sea en el detalle. El pasado es mejor porque pienso en él en ese preciso momento en que el presente no lo es. Es una cuestión de coordinación. Quiero pensar que soy feliz o al menos que soy capaz de serlo, así que cuando no me siento así, en el presente, echo mano del pasado, o hago planes para el futuro. Cualquier cosa para aprovechar mi paso por el mundo.

05 noviembre 2008

The Danish Poet




Una gran historia de amor, de pasión, de constancia. Lo siento por los que no sepáis inglés.

Parece que eso de la sangre ya no es tan importante...

Intenta volver a prisión para no discutir con su familia

Un hombre napolitano de 32 años de edad condenado a arresto domiciliario ha preferido violar la prohibición de salir a la calle para volver a prisión, en lugar de permanecer en su casa aguantando discusiones con su familia, informó el sábado la agencia Ansa. Seguir leyendo el arículo
Foto y Vídeo relacionado Ampliar fotografía Massimiliano Ambrosio pidió en vano a la comisaría de Frattamaggiore, en Nápoles, que le autorizaran a cumplir con su pena en prisión y no en su casa, donde la convivencia con su hermana y su cuñado se había convertido en un "infierno". El condenado decidió entonces salir al encuentro de policías para obligarles a llevarle a prisión.

Sin embargo, el juez no ha querido imponerle una pena de prisión y le condenó por este delito a una nueva pena suplementaria de arresto domiciliario.

Sin embargo, para satisfacción de Ambrosio, la Corte de Apelación de Nápoles decidió finalmente esta semana que había infringido la ley y debía ser enviado a prisión para purgar allí el resto de su pena.

Ironías de la historia, el preso había sido condenado inicialmente por sus constantes peleas con su familia.


Y eso que se supone que los italianos son muy familiares...