03 mayo 2013

El Cirkus Columbia ha llegado a la ciudad

No conozco mucho de la literatura actual de los Balcanes, y es que, a pesar de que la biblioteca del barrio está sorprendentemente bien provista, no es fácil dar con obras minoritarias. Por eso, cuando encontré Cirkus Columbia, del bosnio-herzegovino Ivica Djikić, no pude evitar cogerlo y eso que a estas alturas tendría que estar ya estudiando.  

Pero vamos al libro. Es breve, de apenas 130 páginas, lo que cada vez valoro más. Porque cuanto más leo, más me doy cuenta de que a la mayor parte de los libros que pasan de las 300 páginas le sobran, al menos, la mitad. Y es que no hay tantas historias que merezcan tantas páginas, por mucho, que sus autores se empeñen en demostrar lo contrario.

La trama de este libro comienza en el verano de 1991, en un pequeño pueblo bosnio, al que llega Divko Buntić, un vecino que había emigrado a Alemania, de la que vuelve en un Mercedes blanco, podrido de dinero, con una mujer mucho más joven que él, musulmana, y un gran gato negro que es su ojito derecho. Al día siguiente de su llegada, el gato se pierde porque Martin, el hijo de Divko, se deja la ventana abierta. Buntić se encierra en sí mismo y ofrece una recompensa de 2000 marcos al que lo encuentre. Este hecho romperá la tensa calma que envolvía la localidad y a sus habitantes. Pocos meses después estalla la guerra y las cosas se salen de madre.

Estaba leyendo el libro y a cada página me parecía que me iba zambullendo, más y más, en uno de esos mundos surrealistas que crea Emir Kusturica, pero sin su componente humorístico, aunque supongo que todo es según cómo se mire. Como me pasa casi siempre, tras leer el libro descubrí que el director bosnio Danis Tanović llevó la historia al cine en 2010. No he visto la película, pero después de ver el trailer intuyo que Tanović ha decidido aligerar, al estilo Kusturica, la angustiosa opresión de la novela que hace cierto el dicho: "pueblo pequeño, infierno grande".

02 mayo 2013

Cuando a los buenos se les llama tontos

Primer libro que leo del Sr. Endo, el cual parece que fue un escritor muy famoso en su tiempo. Shusaku Endo fue uno de los pocos católicos en el Japón de principios de siglo pasado, donde todos eran budistas, y eso le marcó tanto que escribió mucho sobre ese tema, como Silencio o El Samurai. 

Pero vamos a lo que nos trae aquí: Wonderful fool es un libro que increíblemente no ha sido publicado en español y que no tiene nada que ver con el catolicismo, ni con la religión. Salió a la luz en 1959 (con la II Guerra Mundial aún reciente), y cuenta la historia de un joven francés, Gastón Bonaparte, que escribe a un antiguo amigo epistolar (pen-friend), Takamori, para decirle que va a ir a visitarle a Tokyo y que se quedará en Japón una temporada. Gastón es enorme, viste bastante desharrapado, tiene cara de caballo y sonrisa bobalicona. Gastón no es un hombre valiente ni duro, o eso parece a primera vista. Quiere y confía en los demás, a pesar de los palos e insultos que recibe, y eso se ve con desconfianza.

La historia me ha gustado. Muy "Viento del este, viento del oeste" con varios personajes interesantes, Takamori y su hermana Tamoe, el adivino Sensei, el gangster Endo (curioso que le haya llamado como él mismo, será que es así como a él le gustaría haberse visto)... pero aún no tengo muy claro si los comentarios extraordinariamente machistas son una crítica a la sociedad japonesa, abordada desde la ironía o un pensamiento plano donde la mujer que trabaja y gana dinero nunca podrá encontrar marido y eso es lo peor que le puede pasar en el mundo.

Por otro lado no sé si es la traducción o mi humor actual, pero el libro me ha parecido que está escrito de manera demasiado infantil, en algunos momentos. Con repeticiones innecesarias del mismo pensamiento, e incluso de la misma frase. No sé, no me ha convencido. Tendré que leerme algo más de este señor para acabar de hacerme una idea más precisa.

Para los que le gustan los cuentos japoneses os dejo uno animado cuya historia aparece en este libro. Está en inglés, pero se entiende bastante bien. 

Por cierto, dentro de un rato iré a la biblioteca a devolver unos libros. Me doy miedo.

01 mayo 2013

El cementerio de Praga

Para mi cumpleaños me regalaron El cementerio de Praga, de Umberto Eco y hoy, por fin, he terminado de leerlo. Me voy a cebar de mala manera, por si acaso hay algún seguidor acérrimo de Eco.  

Hay libros en los que me cuesta ver algo que no me haya gustado. Otros donde lo positivo y lo negativo están a la par y unos pocos, afortunadamente, donde tengo que hacer un esfuerzo para sacar algo bueno. El cementerio de Praga es de estos últimos. Va de logias, francmasones, lucifer y otros aspectos demoníacos, conspiraciones y, sobre todo, antisemitismo. Lo primero me interesa menos y nada. Lo último me cabrea y dado que se pasa todo el libro dándole vueltas a lo mismo (que qué manipuladores, vagos, usureros, llorones, bla, bla, bla son los judíos) pues al final me ha aburrido sobremanera.

En la banda que lleva el libro aparecen dos reseñas. Una de El País que dice "Su mejor novela desde El nombre de la rosa" y yo que, precisamente, no he leído más que esa y ésta última me digo: "pues casi mejor que ni pruebe a abrir El péndulo de Foucault o Baudalino, porque quizás muero de hastío". La otra es de El Mundo "Más irónico que nunca y sumamente divertido". Y otra vez con lo de divertido. ¡Qué perra, por favor! ¡Si he usado el libro como somnífero!

Cuando una persona, a la que consideras ilustrada, cabal y moderada, escribe barbaridades como las que se pueden leer en este libro, uno tiende a pensar que es una forma irónica de denuncia de ciertos pensamientos radicales e irrespetuosos (aunque siempre queda la sospecha de que quizás el autor piense así). Pero cuando esta persona dedica 572 páginas a repetir una y otra vez lo mismo, el aspecto irónico se va por el desagüe y empieza a irritar tanta insistencia (¿nos está intentando convencer de esas ideas medievales?, ¿cree que somos idiotas y que si no nos lo repiten no nos enteramos?, ¿en realidad se veía obligado a escribir un libro y como no tenía ninguna historia que contar ha repetido, hasta la saciedad, lo mismo una y otra vez?...)

La historia, si así se puede llamar, es el repaso a los cambios políticos de, sobre todo, Italia y Francia (aunque salpica a Alemania y Rusia) y las triquiñuelas a todos los niveles de poder durante el S. XIX, a través de los diarios de un falsificador sin valores, sin escrúpulos, misógino, antisemita, antijesuíta y avaro como él solo, llamado Simonini.

No me suelen gustar las novelas históricas, porque no sé dónde acaba la historia y donde empieza la ficción. Con esta novela este hecho me ha molestado más que nunca; pues el libro parece un mamotreco de historia (de un tostonazo increíble y complicadísimo de seguir por la cantidad de personajes, complots y lugares diferentes), con un nivel de ficción que hace que no te creas nada, por mucho que al final del mismo Eco diga que todo es cierto y que todos los protagonistas y hechos existieron.

¿Algo positivo? La novela está bien escrita y hay partes que es un placer leerlas. Ahora que hay que darle un toque de atención a la Editorial Lumen. El ejemplar que me regalaron es la 6º edición del libro y sigue teniendo erratas. ¿Tanto habéis recortado gastos que os habéis cargado a la figura del corrector/a?

Para resumir: el mejor momento de la lectura del libro ha sido cuando he acabado la última página y lo he cerrado. No digo más.