07 agosto 2012

Reflexiones sobre la almohada - Primera parte

La almohada. Ese objeto cotidiano que puede hacer que nuestra noche de descanso sea todo un placer o un verdadero infierno. Las primeras almohadas (palabra que heredamos del árabe y cuya raíz viene de mejilla), de las que se tiene constancia, fueron encontradas en una tumba del Antiguo Egipto. ¿Y quiénes tenían tumbas donde metían todo el ajuar y alguna cosa más como instrumentos musicales, mascotas, esclavos, etc...? Pues la clase alta. Rica. Noble. Y ésto, que nos puede parecer una cosa ridícula y prehistórica, porque ahora todo el mundo puede "disfrutar" de una almohada, no lo es tanto. 

Por ejemplo. Te vas de vacaciones, a un albergue, hostal u hotel de precio medio y al día siguiente llega la típica pregunta ¿qué tal has dormido? Pues bien, pero la almohada era demasiado alta, baja, dura, blanda... ¿qué puedo decir? Incómoda. Vamos, ¡que he dormido fatal! Te vas de vacaciones, a un hotel de cuatro o cinco estrellas, de los caros, y cuando llegas a la habitación, encima de la mesilla de noche tienes una carta de almohadas (de plumas, de latex, memory foam, antirronquidos, para las cervicales, para embarazadas, hipoalergénica,...)  para que les pidas lo que desees o necesites, porque lo importante no es que duermas sino que descanses. Y además que descanses bien. No hay color. 

Pero además de facilitar nuestro descanso, la almohada tiene innumerables usos entre los que se encuentran los siguientes:


Psicoterapeuta 

¿Tienes un problema? Consúltalo con la almohada. ¿Tienes que tomar una decisión? Consúltalo con la almohada. Y es que la calma y la confianza que nos da nuestra cama, justo en el momento antes de dormir, (o en el que sustituye al dormir, lo que es más habitual en estos casos) es ideal para poder pararnos y pensar concentrados en esa preocupación que nos lleva zumbando en la cabeza todo el día. Pero es que la almohada no me contesta. Pues igualita que un psicoterapeuta. ¿O no dicen que el buen psicólogo no es aquél que te da respuestas sino el que te ayuda a que tú las encuentres? A falta de dinero, buenas son las almohadas para los problemas mentales. 


Paño de lágrimas

Mal de amores, discusiones con pareja, familia o amigos, mal día en el trabajo... Lo habitual no es que digas buaaaaa, que triste que estoyyyy, o que agobiadaaaa, o que injusta es la vidaaaaa sentada en la mesa de la cocina o de pie mirando por la ventana. No, lo normal es que te tires en la cama, te abraces a la almohada y sueltes toda la tristeza/mala leche/agobio en forma líquida. Si lloras en su justa medida te quedas con un alivio y un desahogo increíble. Si te pasas, te quedas con un dolor de cabeza que no ves el momento de que te traigan un paracetamol mientras tú te aferras a tu almohada como si fuera una boya en el mar. 


Novio

Tu pareja no está, o no tienes pareja. Te metes en la cama, grande, pequeña, mediana, da lo mismo, y te sientes sola. Necesitas compañía, necesitas sentir un cuerpo caliente al lado tuyo y no tienes perro, ni gato (yo no me quejo que tengo a calcetines que a veces hace, incluso, las veces de almohada) y lo de abrazar a un peluche te da hasta vergüenza con tu edad, así que echas mano de la almohada. Es blandita, es caliente, no se mueve, ni se queja porque se le duerme el brazo, le puedes poner el olor que más te guste (no devuelve el abrazo, ni acaricia, ni te habla, ni te dice cosas bonitas, pero no nos vamos tampoco a poner exquisitos)... Es la almohada novio. La de la foto es profesional, pero una normalita también cumple su cometido.  


Juego

¡¡Guerra de almohadaaaaaas!! ¡Zas! Y ahí empiezan las risas, el jolgorio, la estrategia, los golpes, el dolor, el engaño... Y a mí siempre me han dado envidia esas batallas campales con almohadas de plumas donde, al final, una de las almohadas se rompe y todas las plumas salen volando como copos de nieve. Hermana Lamb, ¿te hace una guerra de almohadas? Ni se os ocurra, se oye la voz de mi madre desde vete tú a saber dónde. ¿Tú sabes cuánto vale una almohada de plumas? ¿No? Pues un ojo de la cara. Y además, como las rompáis yo no pienso recoger las plumas. ¿Me habéis oído? Sí, mamá.


Calefactor

El ser humano pierde calor por la cabeza. El pelo da calor. Cuanto más pelo, más calor. Esos son hechos universales. Yo desearía que existiera una almohada con ventilación incorporada (aunque creo que ya está inventada y se llama chillow, pero vete tú a saber dónde se compra eso), porque yo me paso todo el verano y parte del invierno tratando a la almohada como si fuera una tortilla. Almohada caliente, la doy la vuelta. Almohada caliente, la doy la vuelta. Todo el tiempo buscando el lado frío. Un sinvivir. Y ya no hablo de la gente que suda por la cabeza y deja la almohada como si fuera un lago, porque eso, a parte de ser incómodo, debe ser desagradable a más no poder.



Acupuntura

¡Oh! Yo quiero una almohada de plumas, que es muy elegante y tiene pinta de ser muy blandita y cómoda. Hola, buenas, querría una almohada de plumas. ¿De plumas o de plumón? ¿Cuál es la diferencia? El plumón viene del pecho de las ocas, es más suave, más ligero, de más calidad. ¡Ah! Pues de eso, de plumón. Perdone, este número de aquí qué es, ¿la referencia? ¿Cómo que el precio? Pero que son ¿ocas con pedigrí o qué? Bueno, mejor deme la de plumas, que seguro que a parte de en el bolsillo no notaré la diferencia. ¡Ja! Te echas a dormir en tu superalmohada de plumas recién estrenada y de pronto notas un pinchazo en la nuca. ¿Me ha picado un mosquito? No me lo puedo creer, si estamos en noviembre. Vaya mierda lo del cambio climático. Pues no, es el cálamo de la pluma que se ha salido por entre la tela (para los curiosos deciros que el cálamo es la parte dura con la que se escribía antes) y está dispuesta a estropearte el placer, el descanso y el sueño. 

Hay almohadas para todos los gustos y cada persona tiene el suyo propio, por eso nunca he entendido cómo hay gente que duerme con esas almohadas de cama de matrimonio kilométricas, que no se pueden abrazar, ni achuchar, ni mover, ni adaptar a tu cuerpo, ni nada porque si no molestan al acompañante del sueño. Lo dicho. Incomprensible.

Hay mil cosas que contar sobre la almohada, pero como esto se está haciendo muy largo lo dejo para otro día. ¡Dulces sueños!

3 comentarios:

  1. Aysssss yo quiero una almohada novio de esas...que no tengo mimos bastantes!!! de el calorcito ya se encarga mi Trotsky ;)
    Por cierto!! Toma nota:
    http://www.chillow.co.uk/2010/template/

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  2. Gracias Asturiana por la información. La pena es que está llena de agua, lo que para los huesos es malo, malo y es más fina que un papel de fumar. Te dejo el link por si te animas a comprar la Boyfriend Pillow :-P http://www.amazon.com/DeluxeComfort-P009-Boyfriend-Pillow/dp/B002RWJ9S8

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  3. Un post muy completo. Gracias por la información, me ha sido muy útil.

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